lunes, 25 de agosto de 2014

Nando Lestón en Carnota

Reproduzco esta noticia de La Voz de Galicia porque trata de mi amigo Nando Lestón. El artículo describe lo que hace Nando pero no llega entender su propuesta que va más allá de luchar contra el feísmo y atraer visitantes. Nando da valor añadido a aquello en lo que cree. Es auténtico porque parte de él mismo y de la reflexión personal. Pocas personas pueden decir lo mismo de su tránsito por la vida.



Arte para dar impulso a Carnota

Un pintor busca mejorar la situación económica del municipio con reclamos artísticos

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En tiempos difíciles, solo los osados, los que arriesgan, los aventureros y los destemidos pueden alcanzar éxito. Si además de atrevido, el innovador está rodeado de una aureola artística, el sentir popular será aún más crítico con sus propuestas, pero las posibilidades de transformar una situación en declive se incrementan. En ese ámbito se mueve el pintor de Carnota Nando Lestón, quien, consciente de las dificultades socioeconómicas por las que atraviesa su pueblo, quiere introducir variantes que hagan posible subsistir en este municipio con dignidad.
Nando Lestón conoce las condiciones medioambientales únicas que posee Carnota y le agrada el aspecto todavía no demasiado degradado de su paisaje. Sabe que Carnota es un referente idílico para los visitantes, que todos alaban su belleza y se lamentan cuando un siniestro azota a esta tierra, como aconteció con el Prestige o con el incendio del monte Pindo, en septiembre del 2013. Pese a los muchos aspectos positivos de Carnota, los vecinos se aletargan o emigran porque las condiciones de vida son precarias.
Frente a esta dicotomía entre lo posible y lo real, Nando Lestón aporta ideas, ilusiones, posibilidades y, en definitiva, medios que en torno al arte que es capaz de crear con su pincel sean capaces de atraer a los visitantes, retenerlos en el municipio y, al mismo tiempo, lograr que los vecinos puedan rentabilizar tanto lo que la madre naturaleza les proporcionó, como lo que ellos mismos puedan aportar.
Partiendo de estas premisas, Nando Lestón ha presentado varias propuestas, tanto a nivel institucional como privado. En el aspecto público ha recibido felicitaciones, pero carentes de apoyo financiero. En el aspecto privado, sus proyectos han tenido mayor calado, aunque nunca el respaldo esperado. El primer local de hostelería en aceptar sus sugerencias ha sido el restaurante O Feitizo, en Caldebarcos, y es en este local donde el pintor intenta plasmar su arte.
Este hombre, que tras el devastador incendio del monte Pindo pintó los troncos quemados de árboles en un terreno de su propiedad, hace ahora lo propio con la fachada de este establecimiento hostelero con un único objetivo: dar valor añadido a Carnota.
Desde que comenzó la decoración exterior del local, con policromías en cuadros de diferentes superficies, suscitó una gran curiosidad entre los visitantes. Afirma que el primer objetivo ya se ha conseguido: despertar el interés de los viajeros. Considera que si se lograse paliar el feísmo que invade muchos inmuebles del municipio, salpicando de pinturas policromadas varios locales, Carnota se convertiría en un reclamo artístico que, unido a sus condiciones medioambientales, darían un nuevo impulso a la zona.
El artista afirma que los cambios sociales son fruto de individuos con ideas novedosas: «O artista posiciónase na sociedade con aptitudes visionarias, que moitas veces acadan éxito. A arte e a ciencia, ademais de ser en esencia a mesma cousa, son os dous grandes piares do desenvolvemento». Por ello, está dispuesto se seguir aportando su ilusión para conseguir revertir una situación decadente en la zona y se muestra muy agradecido a los que se han atrevido a iniciar el camino.
Nando Lestón quiere paliar el feísmo de los inmuebles y atraer turistas

lunes, 18 de agosto de 2014

¿Nueva Edad Media?

“Es posible que estemos en los comienzos de una crisis de la ciencia básica que, de seguir, desembocaría en una Nueva Edad Media. Si deseamos evitar esta catástrofe, es menester que hagamos algo por cambiar la “imagen pública” de la ciencia, de modo que pueda seguir atrayendo a algunos de los jóvenes más inteligentes y siga mereciendo el apoyo de administradores y políticos ilustrados, sin necesidad de prometer lo que no puede dar. Dejemos de pintar la ciencia como proveedora de riqueza, bienestar o poder: pintémosla en cambio como lo que es, a saber, el esfuerzo más exitoso para comprender el mundo y para comprendernos a nosotros mismos”. Esta es una de las reflexiones que se pueden encontrar en la monumental obra del filósofo de la ciencia Mario Bunge (Buenos Aires, 1919), Premio Príncipe de Asturias de Humanidades y consejero editorial de 'Materia':
http://esmateria.com/2014/08/17/la-filosofia-cientifica-de-mario-bunge/

sábado, 16 de agosto de 2014

Clarividencia ilusoria

Hay científicos y divulgadores científicos que muestran una clarividencia ilusoria, una histeria cultural, una paranoia ideológica. Y es así porque su resultado es el desprecio, la autosuficiencia ante los pobrecitos ciegos que andan a tientas ante los misterios de la ciencia. Ojo con ellos.

Satisfacciones de la ciencia: Feria de Málaga en Quito con amigos

La profesión de científico da unas satisfacciones que son propias y especiales, para quien guste de ellas. Son experiencias que no se pueden comprar con dinero. Hoy he estado en la terraza de Manuel Ferrer, investigador Prometeo, como yo, que en este momento está investigando la historia del pueblo montubio, una comunidad del Ecuador muy ligada al mundo del caballo, un estilo gaucho. Manuel es una gran persona y eso se nota además en la selección de amigos que acudieron a su fiesta. Con el paso de los años uno va afinando su olfato para conocer personas así.



Cuando llegué a casa después de la fiesta (tengo que aclarar que vivo en el South American Explorers Club, que es un club que tiene habitaciones para socios) empece a escuchar unos gritos... Menos mal que está también en la casa Bart, un canadiense de 55 años y entre los dos empezamos a inspeccionar la casa. Había un bulto en una de las camas pero la luz de la habitación no funcionaba así que fui por mi frontal y era una señora vieja echa un redullo encima de la cama, borracha perdida. La tengo en la habitación de al lado y no para de pegar voces y chillidos. Un puto coñazo. Ahora acaba de gritar un "Arrrgg" que si no fuese porque estoy en "modo positivo" acojonaría bastante. Tengo pestillo puesto y tapones. Mañana la pienso poner de vuelta y media. Habla inglés aunque no se le entendía mucho de la borrachera.

jueves, 14 de agosto de 2014

En Quito existe una sociedad civil que lucha por mejorar

Una de las cosas que llama la atención cuando llegas a Quito es la calidad de las iglesias y la de los centros comerciales. Las iglesias son antiguas y los centros comerciales modernos. No hay nada que diferencie a estos edificios de los que se pueden ver en Europa. La realidad de la calle es otra. Estamos en el tercer mundo. La construcción es de una calidad que ya no se ve en Europa. Me recuerda a las peores partes de Porto hace por lo menos treinta años. Autobuses antiquísimos que liberan a cada acelerón una nube de humo negro, cemento pintado y descascarillado, postes de la luz de madera con decenas de cables colgando, cartelería anticuada.

Es la primera vez que estoy en un país en vías de desarrollo, terrible eufemismo que no quiere decir otra cosa que es un país más pobre que los nuestros. "Y sin embargo se mueve" la frase de Galileo se podría aplicar aquí. Si, estoy delante de una sociedad viva que va arreglando poco a poco sus problemas. La etiqueta de "tercer mundo" viene directamente, no de la realidad de la ciudad, sino de mi propio prejuicio.

Quito me ha enseñado mi etnocentrismo y mi prejuicio ante la pobreza. Quito no es en absoluto pobre, es mi percepción de que, comparativamente, son más pobres que nosotros. Al mismo tiempo instintivamente culpamos a la pobreza de no haber hecho las cosas bien y muchas veces es solo una cuestión de dinero. Por ejemplo, en Galicia tenemos el fenómeno del feísmo. Se construye mal. Nos llevamos las manos a la cabeza porque la gente gasta dinero y el resultado es terrible. Nos preguntamos ¿No hubiera sido mejor haber consultado con un arquitecto, o simplemente hablar con alguien que tuviese buen gusto para no perpetrar semejante atentado urbanístico?. Nos olvidamos que detrás del feísmo hay una cultura de la autosuficiencia. De acuerdo, ese cierre de somieres es deleznable, pero ¿Y lo bien que se lo ha pasado el paisano yendo a Bricoking y buscando una solución barata para el cercado?. Mi rechazo al feísmo va más allá del hecho en si e implica el rechazo de las personas que practican esa "cultura de la autosuficiencia" aberrante. Me descubro como un intolerante. Y esa intolerancia me asusta porque no ayuda en nada sólo es un sentimiento negativo de repulsión. Es un sentimiento parecido a lo que me ocurre cuando veo las infraestructuras cutres de Quito. Asocio pobreza a un valor ético negativo. Terrible. Mi etnocentrismo es pobre, chato y no dice nada bueno de mi.

Sin embargo al ver las iglesias fastuosas y los centros comerciales a la última me di cuenta de algo TREMENDO. En Quito hay de todo, muchísimas infraestructuras cutres pero que hablan de una sociedad civil que quiere tener estadios, planetarios, parques, jardínes botánicos, instalaciones para bicicletas acrobáticas, centros de investigación, facultades... y que los construye con unos recursos escasos, recursos que no faltan para construir los nuevos templos del consumo dedicados a las grandes  marcas internacionales (por cierto, con una presencia enorme de Inditex). Son instalaciones modestas pero hablan de una dignidad y un propósito: mejorar, de hacer las cosas bien. Obviamente no había dinero para construir un planetario mejor, seguro que si le hubiesen dado los fondos necesarios el promotor de la idea habría construido un planetario fantástico. Con lo que hubo se hizo y así los niños de Quito pueden aprender de constelaciones, de estrellas y de nuestro lugar en el Universo. Estoy seguro que habrá alguien leyendo sobre las nuevas teorías sobre multiversos y ya estará queriendo trasladar ese conocimiento a sus conciudadanos.
Instalaciones Universidad Central de Ecuador en Quito

Universidad Central. Escuela de Tecnología Médica

Entrada del INSPI, aquí es donde voy a trabajar yo

Barrio en el que se encuentra el INSPI. Pintada: "Correa somos médicos no asesinos" de algún estudiante reclamando respeto por la profesión.




miércoles, 30 de julio de 2014

Turismo de primates en Asturias


Turismo lumpen en Asturias

¿Para qué gastarse dinero en campañas publicitarias cuando no hay mecanismos para corregir los abusos?.

Hechos: camping Rivadesella, primera categoría. 9:40 de la mañana, la cafetería abrió 20 minutos tarde. Estoy hablando por teléfono tomando un café en la terraza hablando con mi mujer por el móvil y me encuentro que el camarero está amenazando con un puño en la cara a mi compañero de viaje (viajábamos dos adultos y cinco niños). Cuelgo, entro y medio entre los dos tratando que se calmen ambos. Mi amigo es subinspector de Hacienda, con 50 años cumplidos, el camarero es un veinteañero muy muy cabreado, supongo que mal pagado y al que la dirección ya ha permitido conductas como esta. El camarero dice que me amigo le ha querido agredir con una bandeja cuando le reclamó 2.80 euros de el día anterior. Consigo separarlos y en estos entra el socorrista. El socorrista es el mismo que el día anterior nos anunció el cierre de la piscina con un “Se cierra la piscina, ¡Ale, arreando!”. En vez de tratar que los ánimos se calmasen que es lo que hay que hacer, lo que hizo fue echarnos de la cafetería prohibiéndonos volver a entrar, y delante del hijo de mi amigo decirle hacerle una peineta diciéndo “chupa aquí” “Iros a vuestra puta casa” y “Si no te pega mi amigo lo voy a hacer yo”. ¿Reportaje de la 2 sobre chimpancés en África Central? ¡Qué va hombre! Estamos en el camping Ribadesella, primera categoría, Asturias.

En la dirección del camping no hacen nada más que decirnos que el camarero lleva 5 años con ellos y nunca han tenido ese tipo de problemas. Pienso en la cantidad de excelentes profesionales que hay en el paro mientras me lo dice. ¿Escribir una hoja de reclamaciones? Ya lo hice una vez por un cambio de aceite abusivo en un concesionario Citroen... no sirve absolutamente para nada. ¡Ah eso si! La dirección del camping nos comunica que podemos volver a entrar en el restaurante. Si, claro, ¡Qué majos!.

¿Denunciarlo a la policía? Bien, ahora con las tasas aprobadas por el gobierno tendría que pagar las costas... aun encima, además me voy a trabajar fuera de España y un juicio me obligaría a pagar un billete de ida y vuelta desde Ecuador. Solución: dejarlo pasar.

Las próximas vacaciones que pase en Europa me iré a Alemania o a Islandia, que es hoy en día son países más baratos que España y en donde hay una cultura de la responsabilidad que hace que estas cosas no ocurran, y lo mismo que ahora nos vamos científicos e ingenieros se irán también los turistas.

domingo, 20 de julio de 2014

Los exiliados españoles pudieron desarrollar en México su proyecto humanitario y modernizador

Publicado por Jordi Soler el 20 JUL 2014 en El País Durante los primeros meses de la Guerra Civil, Daniel Cosío Villegas, que era entonces el encargado de Negocios de la embajada de México en Portugal, observó que en medio del caos que se había adueñado de España, había un valioso grupo de intelectuales que se había quedado sin medios para desempeñar su quehacer. Antes de la guerra, el Gobierno de Manuel Azaña había empezado a implementar una ofensiva humanística que buscaba situar a España en un nivel de desarrollo, científico y cultural, que le permitiera integrarse, de manera cabal, a Europa. La Reforma Educativa, inspirada en la Institución Libre de Enseñanza, que había emprendido la II República, ya era notoria en 1937; había una legión de maestros, muy preparados y con una nueva sensibilidad, que trabajaba para elevar el nivel de los alumnos españoles, y lo mismo pasaba en otros campos, había una serie de publicaciones, científicas y literarias, que reflejaban el empeño republicano de construir un país mejor. Había en España, para decirlo pronto, evidencias de un renacimiento cultural. Todo este panorama lo observaba Daniel Cosío Villegas desde Portugal, y cuando empezó la guerra, y vio que de prosperar el golpe militar aquel empeño iba a desvanecerse, pensó que México tendría que ofrecer ayuda a los intelectuales españoles, ofrecerles un asilo temporal en lo que terminaba la guerra, una casa donde pudieran dar clase, escribir, continuar con sus investigaciones porque al ayudarlos, y aquí es donde la lucidez de Cosío brilla de manera especial, México se beneficiaría enormemente de sus conocimientos y de su cultura, pues era entonces un país que batallaba todavía contra los fantasmas de la Revolución Mexicana. Así fue como en 1938, en plena Guerra Civil, un grupo de intelectuales españoles se instaló en una institución, creada especialmente para ellos, de nombre La Casa de España, con el apoyo del presidente Lázaro Cárdenas y bajo el aura intelectual de Alfonso Reyes. Un año después los republicanos perdieron la guerra y su proyecto humanístico fue arrasado por la brutalidad militar del General Franco. En 1939 casi medio millón de españoles huyeron a Francia y fueron internados en una serie de campos de concentración que hoy constituyen una de las páginas más oscuras de la historia francesa. Lázaro Cárdenas, que era un hombre convencido de que a los exiliados había que tenderles la mano, desplegó en Francia un operativo diplomático para rescatar a los republicanos que se habían quedado sin país; ya no se trataba solo de un proyecto para rescatar intelectuales, sino de una operación masiva de la que podía beneficiarse cualquier español que deseara reinventar su vida en México. De manera que el Gobierno mexicano, en ese operativo que ha quedado como uno de los episodios más emocionantes de la diplomacia internacional, fletó una serie de barcos que se llevaron, entre 1939 y 1942, a 25.000 españoles a México. El primero de aquellos barcos, el Sinaia, llegó a Veracruz hace, precisamente, 75 años. Un episodio ilustra la vocación cosmopolita que tenía aquel Gobierno, la idea de que el asilo político enriquecería a la sociedad mexicana En cuanto terminó la guerra, La casa de España, que había recibido un año antes a los intelectuales de la República, cambió su nombre a El Colegio de México, esa entrañable institución que sigue, hasta hoy, enriqueciendo al país. Pero la riqueza que aportó el exilio republicano a México no proviene solo de los intelectuales, los científicos y los artistas que ya tenían un nombre y un prestigio, y que pronto empezaron a nutrir las aulas de la UNAM y del Instituto Politécnico Nacional; o a colaborar en proyectos como el del Fondo de Cultura Económica, o a fundar editoriales como Era o Joaquín Mortiz. La verdad es que no hay espacio aquí para escribir los nombres de todos los exiliados ilustres que llegaron a México y se fueron integrando, algunos con más éxito que otros, en todos los campos y a todos los niveles, así que haré, sin más ánimo que dar una idea de lo que era aquella selecta multitud, un breve apunte testimonial, una corta e imprudente ráfaga: José Gaos, Joaquín Xirau, Indalecio Prieto, Remedios Varo, Eulalio Ferrer, Ignacio Bolivar, Emilio Prados, Luis Cernuda, Luis Buñuel, Leon Felipe, José Moreno Villa, Manuel Altolaguirre, Max Aub, Elvira Gascón y un largo, y sustancioso, etcétera. Los colegios del exilio en México que rescata la labor de los maestros republicanos. / Archivo Amapola y Eladio Andrés Pero todo lo que aportó esta zona ilustre del exilio, como decía más arriba, es solo una parte de la riqueza que invirtió, de manera involuntaria, la República española en México; la otra parte, por cierto constituida por la gran mayoría, era una multitud de exiliados sin nombre, que se habían preparado para elevar el nivel de su país y que se veían de pronto, con todo ese conocimiento, en otro país que los invitaba a aplicarlo; porque el gobierno de Lázaro Cárdenas estaba precisamente en esa gesta, quería sacar a México del sopor revolucionario y orientarlo hacia la modernidad, por esto los exiliados, que eran lo mejor y lo más moderno de España, eran un elemento crucial de su proyecto. Los exiliados no contemplaban regresar a España mientras el Gobierno golpista estuviera en el poder y esta condición, como ya empezaba a verse que las democracias del mundo no se movilizarían a favor del Gobierno legítimo de la República, los hacía ver a México como un país en el que permanecerían algunos años, y a la oportunidad que les había brindado el General Cárdenas como el inicio de una nueva vida, que no sería demasiado larga, porque en cuanto se fuera el dictador podrían regresar a España. Ninguno imaginaba, desde luego, que a Franco le quedaban, en ese año de 1939, treinta y seis años en el poder, ni que la mayoría, después de ese tiempo tan largo, ya ni siquiera se plantearía regresar, porque ya serían más mexicanos que españoles. México fue el único país del mundo que, en 1937, en la sede de la Sociedad de Naciones, en Ginebra, defendió el Gobierno legítimo de Manuel Azaña, y condenó el golpe de Estado de Franco y la intervención de Alemania e Italia en la Guerra Civil, ante el silencio y la pasividad del resto de los países que optaron por mirar hacia otro lado. Desde entonces México rompió relaciones diplomáticas con el Gobierno español y mantuvo su posición, su rechazo a la dictadura, hasta 1977, cuando el general Franco llevaba más de un año muerto. Dentro del proyecto de modernización del General Cárdenas los republicanos eran una pieza fundamental En 1939, cuando empezaron a llegar a Veracruz los barcos cargados de exiliados republicanos, México era un país enorme donde había solo 18 millones de habitantes (hoy hay casi 120 millones) y todo estaba por hacerse; el presidente Lázaro Cárdenas acababa de expropiar la industria petrolera e implementaba una serie de políticas sociales que intentaban sacar a México del atraso en que se encontraba, modernizarlo y abrirlo al mundo. Un poco antes de que llegaran los republicanos, hubo un episodio que ilustra la vocación cosmopolita que tenía aquel Gobierno, la idea de que el asilo político, el acoger personas que venían de otros países, enriquecería a la sociedad mexicana. En 1936 el presidente Lázaro Cárdenas dio asilo a León Trotsky, el líder político ruso que llevaba años mudándose de un país a otro, buscando un sitio donde establecerse. Trotsky llegó a la ciudad de México, como huésped de la Casa Azul de Frida Kahlo y Diego Rivera, era un político perseguido del que ningún Gobierno quería hacerse cargo y, mientras llegaba el desenlace trágico que lo esperaba en su nuevo exilio, se convirtió, junto con sus anfitriones, en un polo de atracción que convocaba todo tipo de fuerzas políticas y culturales, tanto que el poeta francés André Breton, que también fue huésped de esa casa en esa misma época, identificó que México era un país donde, en aquel año de 1938, reinaba cierto "clima mental". Cuento esto porque me parece que en esos años había en México, efectivamente, un clima mental que permitió que los exiliados pudieran rehacer su vida. Dentro del proyecto de modernización del General Cárdenas los republicanos eran una pieza fundamental; visto a la distancia, desde el siglo XXI, para México era crucial tener una inmigración como aquella. Desde la distancia todo parece lógico y elemental, pero lo cierto es que el Gobierno mexicano tuvo que hacer un esfuerzo importante para rescatar a esos 25.000 republicanos, y para ayudarlos a situarse una vez que llegaron al país. Sin la visión que tenían del exilio Cárdenas y sus diplomáticos, sin ese idealismo, sin ese clima mental que detectó el poeta francés, México le hubiera dado la espalda a los republicanos, como lo hicieron el resto de los países. Mientras André Bretón contaba en Francia de ese clima que había encontrado en México, los republicanos españoles, esa multitud de exiliados sin nombre, desembarcaban en Veracruz, y se encontraban con ese país donde podían ejercer sus oficios y aplicar sus conocimientos. Sinaia, Ipanema, Mexique, eran los nombres de los barcos, que hoy tienen un eco mitológico, de donde bajaban médicos, ingenieros, arquitectos, maestros de escuela, químicos y farmacéuticos, pero también campesinos y gente sin ninguna preparación. Ahí mismo, en el puerto, eran recibidos por voluntarios, y destinados a las zonas del país donde eran más útiles y así, de golpe, comenzaron a llegar a las ciudades y a los pueblos de México, a enriquecerlos, todos esos españoles que se habían quedado sin casa. Buena parte de ese gran proyecto de la República, que la Guerra Civil expulsó de España hace 75 años, fue heredado por México: no se perdió, cambió de país, en lugar de desvanecerse. Esto es, precisamente, lo que hay que celebrar.

viernes, 27 de junio de 2014

Las hermanas Úriz Pi: una razón para seguir luchando por la educación

Las hermanas Josefa y Elisa Úriz Pi.
Las hermanas Úriz Pi: una razón para seguir luchando por la educación

Reproduzco este artículo aparecido en Público.es por fundamental para quienes creemos en el papel que debe de tener la educación.

Tres décadas después de su fallecimiento en Berlín Oriental, los nombres de Josefa (1883-1958) y Elisa Úriz Pi (1893-1979) han resonado en un pequeño rincón de Navarra. Un amplio programa de actos organizados por el Ayuntamiento del Valle de Egües, su lugar de origen, ha recordado durante cuatro días el elevado compromiso social de estas hermanas que defendieron los derechos de la mujer y de la infancia ante Naciones Unidas, lucharon con la resistencia francesa en París durante la Segunda Guerra Mundial y se enfrentaron a la Iglesia en defensa de una educación igualitaria, entre otros hitos.
Desde la semana pasada, una plaza  de esta localidad navarra lleva el nombre de las dos intelectuales. Además, un colegio público espera ahora la autorización del Gobierno de Navarra para poder rebautizarse con el nombre de una de ellas.
Poseedoras de una mentalidad progresista y una conciencia crítica, la vida de las hermanas Úriz Pi está plagada de episodios, dentro y fuera de España, en defensa de los valores democráticos. Ambas militaron en el Partido Comunista, y tuvieron que exiliarse en 1939. Con la Transición, y el regreso de la democracia tras cuatro décadas de dictadura sus nombres quedaron silenciados.
"Se olvidaron de ellas porque eran dos comunistas y aquí siempre se ha tratado de minimizar el trabajo intelectual realizado por militantes comunistas, a los que se les ha tildado más de saboteadores que de gente que quería ayudar y enseñar", lamenta Olga García Domínguez, hija de miembros del PCE exiliados en Alemania y vecina de Elisa Úriz en Berlín Oriental. "En este país se ha ocultado todo", subraya.
Olga es una de las personas que ha preservado el legado de las hermanas Úriz a través de los múltiples documentos que guarda de ellas, fruto de la estrecha convivencia que mantuvieron los padres de Olga con Elisa tras la muerte de la hermana mayor.

Pioneras de la escuela moderna en España

Maestras de profesión, se considera a Josefa y a Elisa como las precursoras de la escuela moderna en España. Introdujeron los avanzados métodos educativos de María Montessori, Celestine Freinet, Ovide Decroly y Jean Piaget, entre otros, décadas antes de que comenzaran a generalizarse en el país.
Democratizaron las aulas eliminando las tarimas, se opusieron a los castigos, promovieron las asociaciones de padres y madres, sustituyeron los manuales por apuntes e introdujeron el comentario de texto sobre lecturas relacionadas con la realidad social. Josefa Úriz, Pepita, que dirigió la escuela normal de Magisterio de Lleida, creó la primera cátedra de estudio del catalán, abrió una residencia laica para que las jóvenes no se tuvieran que alojar en conventos y modernizó la biblioteca de la escuela, con una sala de lectura y gestión de préstamo de libros, antes inexistente.
"Eran mujeres muy activas; estuvieron en París, en el Congreso de la Paz, y becadas en Europa" relata Olga. En concreto, Pepita trabajó en Bélgica con el doctor Decroly y Elisa en Ginebra, estudiando los nuevos métodos de aprendizaje musical de Dalcroze, según ha indagado el historiador y periodista Manuel Martorell, que ha investigado la vida de estas dos hermanas y, junto a Olga, participó en los actos de homenaje de la pasada semana en Navarra.

Desterrada por recomendar una lectura feminista

La llegada de Pepita Úriz a la escuela normal de Magisterio de Lleida, con sus métodos avanzados, llamó pronto la atención de los estamentos más conservadores de la ciudad. "El obispo Josep Miralles la denunció ante el rectorado de la universidad por haber recomendado  a sus alumnas que leyeran un libro de Margarita Nelken", cuenta Olga. La denuncia derivó en un expediente que acabó convirtiéndose en una cuestión de estado. "Intelectuales de la época como Menéndez Pidal, Ramón y Cajal y Julián Besteiro firmaron un manifiesto de apoyo a Pepita", explica.
El propio presidente de las Cortes salió en su defensa, paralizando el proceso y provocando la dimisión del ministro de Educación. Pero la llegada de la dictadura de Primo de Rivera reabrió el expediente,  y fue expulsada a 100 kilómetros de la ciudad sin empleo ni sueldo durante un año. “Hubo una campaña a su favor y sus compañeros hicieron una colecta para poder pagarle durante un año el salario”, añade.

Hasta 100.000 menús infantiles al día en plena guerra

Sensibilizadas con las víctimas más débiles de la Guerra Civil, los niños, ambas hermanas participaron en la ayuda de retaguardia. "Estuvieron muy activas en las colonias pedagógicas, alimentando a los niños", indica Olga. Llegaron a dar, según datos contrastados por Martorell, hasta 100.000 comidas al día. Pepita fue, desde septiembre de 1938, directora general de Evacuación y Refugiados, nombrada por el gobierno de la República. Ayudaron también a cientos de profesores a partir hacia el exilio.

Las hermanas Úriz.
Antes del estallido de la guerra, las hermanas se habían afiliado al Partit Comunista de Catalunya, donde también militaba el que fuera marido de Elisa, el secretario general de la UGT catalana Antonio Sesé. "Lo mataron el día que iba a tomar posesión de su cargo de ministro", apuntala Olga. El matrimonio junto a la hermana mayor, Pepita, promovió la fundación del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC). Esta última, además, fue elegida secretaria general de la rama catalana del principal sindicato de trabajadores de la enseñanza, FETE-UGT, en agosto de 1936, y elevada a presidenta año y medio después, según consta en la documentación que Olga conserva de las hermanas.
Con una trayectoria a sus espaldas en defensa del progreso y la democracia -en 1934 impulsaron la asociación Mujeres Antifascistas Españolas-,  Elisa y Pepita Úriz no tenían sitio en la oscura dictadura que cercenó de raíz los avances republicanos. En febrero de 1939, dos meses antes de que los militares sublevados, con Franco a la cabeza, proclamaran su victoria en Burgos, las hermanas navarras abandonaron el país para no volver nunca más.

Lucha contra el fascismo en el maquis francés

Cruzaron la frontera por los Pirineos, y en el exilio en Francia volvieron a vivir de manera intensa otra guerra. Lucharon contra el nazismo al lado de la resistencia española en París, formando parte del núcleo dirigido por los hermanos Miret. Cuando este grupo fue desarticulado, en 1942, Josep Miret fue asesinado en el campo de concentración de Mauthausen. Elisa y Pepita lograron escapar. 
"A Elisa no le gustaba mucho hablar de sus 'batallitas', como ella decía. Cuando empecé a mirar con detenimiento sus documentos comencé a saber más de su vida. Vi que tenía hasta un carnet para portar armas, consecuencia de su pertenencia al primer grupo armado de la resistencia parisina", detalla Olga.
Tras años escasos de tranquilidad en París, el gobierno francés expulsó a los militantes comunistas en el marco de la denominada 'Operación Bolero', en 1950. Las hermanas navarras recibieron su expulsión en abril de 1951. La Guerra Fría las obligaba a vivir en su lado ideológico del mundo, y cruzaron el Telón de Acero para instalar su residencia en Berlín Oriental. Pepita murió y fue enterrada en esta ciudad. La hermana menor continuó su actividad intelectual, más sosegada en los últimos años, según recuerda Olga, estudiante de Medicina en aquel tiempo. "Era una mujer muy generosa y solidaria; mi padre era ciego y ella bajaba todos los días a leerle los periódicos. También le interesaba mucho la actualidad política, leía prensa de diferentes países a diario".

En defensa de las mujeres presas en cárceles de Franco

Elisa Úriz, en el marco de la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM), donde llegó a la secretaría general, propuso que cada 1 de junio se celebrara en todo el mundo una jornada para la infancia equiparable al 8 de marzo para la mujer. Tras años de trabajo, Naciones Unidas proclamó el Día Mundial del Niño, cita que muchos países siguen recordando. “Después, costó mucho que se mantuviera porque dentro de la Federación había mujeres de muchas orientaciones políticas que apoyaban que cada país tuviera su propio día de la infancia”, aclara Olga, cuya madre, Isabel Domínguez, sustituyó a Elisa como representante española en la FDIM. 
Con esta organización, la menor de las Úriz denunció las condiciones en que vivían las presas en las cárceles de Franco, y logró en 1948 que una comisión de juristas visitara las prisiones madrileñas de Las Ventas y Yeserías. Elisa formó además parte de la Unión de Mujeres Españolas, organización integrada por grupos que actuaban en la clandestinidad durante la dictadura, y participó en el consejo de redacción de la revista Mujeres Antifascistas Españolas con Dolores Ibárruri, Victoria Kent y Teresa León, entre otras. "Este movimiento estaba originado por las mujeres de los presos, las que lucharon por las libertades de sus compañeros y por la libertad en general", concreta Olga.
35 años después del fallecimiento de Elisa, el Valle de Egües (18.000 habitantes),  ha reconocido la figura de estas dos mujeres, desconocidas en su país, que con su trabajo allanaron el camino por el que se han ido conquistando los derechos sociales de las mujeres en muchos países del mundo.

sábado, 14 de junio de 2014

Desembarcaron en Mexico unos 25.000 exiliados republicanos. Su huella se hizo sentir


Barre el puerto de Veracruz un aire tropical cargado de calor y de recuerdos. A sus 88 años, Isabel Rosique Molina ha vuelto muy cerca del lugar en el que hace tres cuartos de siglo la historia desembarcó con ella. Allí, en un muelle que ahora ocupa una gigantesca estructura de hormigón, fue donde el 13 de junio de 1939, a eso de las cinco de la tarde, finalizó la travesía del Sinaia, un buque de vapor que transportó hasta México a 1.599 refugiados españoles que huían de la represión franquista y de los campos de concentración franceses. Ese día acabó el viaje, pero dio comienzo una leyenda del exilio republicano, un símbolo que abrió la puerta a otras muchas travesías y que ayer fue conmemorado por los supervivientes. Para celebrar el 75 aniversario destaparon una sencilla placa de agradecimiento a México y Veracruz. El acto, en el que participaron con palabras vigorosas las autoridades mexicanas, fue breve. Aunque hubo aplausos y vivas, algunos exiliados del Sinaia lloraron, otros simplemente se quedaron mirando el vacío. Se respiraba entre ellos una España que en España queda lejos, pero que en tierras mexicanas aún vibra con fuerza: la que representó la República.

- ¿Es usted republicana?
- A muerte. Fíjese que el otro día hasta me puse a llorar al ver la manifestación en la Puerta del Sol de Madrid.

Isabel Rosique acaba de liberar una enorme sonrisa. La mujer, un torrente de energía con cinco hijos, siete nietos y tres bisnietos, no olvida. A la edad de 12 años se subió con su familia al barco en el puerto francés de Sète. La navegación duró 18 días. Luego vino el resto de la vida. Pero ella nunca ha abandonado del todo aquel buque. Su padre, cajista del periódico barcelonés Última hora y afiliado a Esquerra Republicana, murió en México sin poder volver a España. Tampoco logró hacerlo su madre. E Isabel, tras una existencia plena, quiere ahora que sus cenizas se esparzan en las aguas que siente más cercanas, las de Veracruz. “Con suerte llegarán a España”, dice en voz más baja.
Isabel Rosique, como Juan Atilano, Carlos Rodríguez Núñez, Néstor de Buen, Regina Díez Martín o Aida Pérez Flores-Valdés poseen casi todos la doble nacionalidad, aunque se declaran más mexicanos que españoles. Tienen presente que fue esa tierra la que les recibió con los brazos abiertos en tiempos de derrota. Y que lo hizo sin tapujos.
La decisión correspondió al presidente Lázaro Cárdenas, el mismo que había expropiado un año antes el petróleo a las multinacionales estadounidenses y británicas. Aunque hubo algún antecedente, como el episodio de los niños de Morelia, en 1937, el visto bueno al Sinaiarepresentó una clara apuesta política de México por la causa republicana en una hora de pasividad general. Una línea maestra que mantuvo hasta el 28 de marzo de 1978 cuando, ya asentada la democracia en España, se restablecieron las relaciones diplomáticas.
La expedición, la primera de una larga serie, se organizó con ayuda del Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles, controlado por el Gobierno republicano. El 25 de mayo, con un pasaje que duplicaba su capacidad , zarpó el buque. Atrás dejaba un continente que la barbarie nazi estaba a punto hacer estallar.
La vida a bordo fue recogida en un documento excepcional: una publicación editada en ciclostil bajo la cabecera Sinaia, diario de la primera expedición de republicanos españoles a México. En sus páginas, dirigidas por el periodista y escritor Juan Rejano, tienen cabida noticias relevantes de aquellos días, piezas didácticas sobre la tierra de acogida, análisis de alto voltaje político y loas descaradas a Cárdenas. Pero también se reproduce el microcosmos del barco y sus 307 familias. Ahí se habla de idilios surgidos en la inmensidad del Atlántico, del nacimiento de la niña Susana Sinaia Caparrós o de la vuelta a la humanidad que experimentaban muchos pasajeros tras abandonar los humillantes uniformes de los campos de concentración.
En aquellos días, Julián Atilano era un chico de 12 años que correteaba por la cubierta del Sinaia y, cuando nadie le veía, se metía en los botes salvavidas a comerse galletas. Han pasado 75 años y recuerda ese tiempo con un punto de tristeza: “Hubo un momento imborrable cuando pasamos por delante del Peñón de Gibraltar e íbamos a dejar definitivamente atrás España. Algunos integrantes de la Orquesta Sinfónica de Madrid que viajaban en el barco se pusieron a interpretar Suspiros de España. Ahí sentimos que no había retorno”.
El diario, a lo largo de sus 18 entregas, desgrana una faceta de la vida a bordo que hizo del exilio republicano un referente latinoamericano: su poderío intelectual. Los conciertos, las conferencias, las lecturas poéticas, los debates profesionales se sucedían. El poeta Pedro Garfias (“España que perdimos, no nos pierdas”, escribió en la travesía), los filósofos José Gaos y Adolfo Sánchez Vázquez o el escritor Manuel Andújar, entre otros muchos intelectuales se habían sumado a aquella aventura. “Franco habló del oro robado por la República, pero se le escapó que el mayor tesoro lo transportaba elSinaia”, afirma la rectora de la Universidad Veracruzana, Sara Ladrón de Guevara.
Al descender del buque, esperaban a los exiliados cerca de 20.000 personas. A los supervivientes ese recuerdo se les ha quedado grabado. “Yo, que de México no sabía más que lo que había visto en un noticiero sobre la extracción del pulque, me encontré un puerto lleno de banderas, pancartas y aplausos. Nos querían”, recuerda Rosique. El enviado del Gobierno mexicano se refirió a los recién desembarcados como “exponentes de la causa imperecedera de las libertades del hombre”.
Después del Sinaia arribaron con la misma carga otros muchos buques como el Ipanema o el Mexique ; el último fue el Nyassa, en 1942. A lo largo de esos años, desembarcaron unos 25.000 exiliados republicanos. Su huella se hizo sentir. Fundaron centros educativos de gran influencia como el Colegio Madrid, el Instituto Luis Vives y la Academia Hispano-Mexicana. Germinaron en la universidades y en el campo de la cultura y la ciencia. “Fueron un movimiento de transterrados, como ellos mismos decían, se fundieron en la tierra que les recibió”, explica Carmen Tagüeña, presidenta del Ateneo Español de México, organizadora del aniversario.
En un mundo en llamas, el Sinaia corrió otra suerte. El 22 de agosto de 1944, el buque de vapor de 122 metros de eslora fue hundido por los nazis frente al puerto de Marsella. Dos años después, acabada la guerra, fue reflotado y desguazado. Una pequeña placa junto al puerto de Veracruz da las gracias desde ayer a México por hacer posible su travesía.

sábado, 7 de junio de 2014

Charla de Mario Bunge en la UNED

Charla magistral del filósofo de la ciencia Mario Bunge

http://www.canal.uned.es/mmobj/index/id/19670

La charla empieza en el minuto 9. En el minuto 32 Mario pone el acento en lo importante que es interpelar la realidad con la metodología adecuada. Mi reflexión es: con el subconsciente ¿Utilizamos un espectrómetro de masas o un diván?.