miércoles, 30 de julio de 2014

Turismo de primates en Asturias


Turismo lumpen en Asturias

¿Para qué gastarse dinero en campañas publicitarias cuando no hay mecanismos para corregir los abusos?.

Hechos: camping Rivadesella, primera categoría. 9:40 de la mañana, la cafetería abrió 20 minutos tarde. Estoy hablando por teléfono tomando un café en la terraza hablando con mi mujer por el móvil y me encuentro que el camarero está amenazando con un puño en la cara a mi compañero de viaje (viajábamos dos adultos y cinco niños). Cuelgo, entro y medio entre los dos tratando que se calmen ambos. Mi amigo es subinspector de Hacienda, con 50 años cumplidos, el camarero es un veinteañero muy muy cabreado, supongo que mal pagado y al que la dirección ya ha permitido conductas como esta. El camarero dice que me amigo le ha querido agredir con una bandeja cuando le reclamó 2.80 euros de el día anterior. Consigo separarlos y en estos entra el socorrista. El socorrista es el mismo que el día anterior nos anunció el cierre de la piscina con un “Se cierra la piscina, ¡Ale, arreando!”. En vez de tratar que los ánimos se calmasen que es lo que hay que hacer, lo que hizo fue echarnos de la cafetería prohibiéndonos volver a entrar, y delante del hijo de mi amigo decirle hacerle una peineta diciéndo “chupa aquí” “Iros a vuestra puta casa” y “Si no te pega mi amigo lo voy a hacer yo”. ¿Reportaje de la 2 sobre chimpancés en África Central? ¡Qué va hombre! Estamos en el camping Ribadesella, primera categoría, Asturias.

En la dirección del camping no hacen nada más que decirnos que el camarero lleva 5 años con ellos y nunca han tenido ese tipo de problemas. Pienso en la cantidad de excelentes profesionales que hay en el paro mientras me lo dice. ¿Escribir una hoja de reclamaciones? Ya lo hice una vez por un cambio de aceite abusivo en un concesionario Citroen... no sirve absolutamente para nada. ¡Ah eso si! La dirección del camping nos comunica que podemos volver a entrar en el restaurante. Si, claro, ¡Qué majos!.

¿Denunciarlo a la policía? Bien, ahora con las tasas aprobadas por el gobierno tendría que pagar las costas... aun encima, además me voy a trabajar fuera de España y un juicio me obligaría a pagar un billete de ida y vuelta desde Ecuador. Solución: dejarlo pasar.

Las próximas vacaciones que pase en Europa me iré a Alemania o a Islandia, que es hoy en día son países más baratos que España y en donde hay una cultura de la responsabilidad que hace que estas cosas no ocurran, y lo mismo que ahora nos vamos científicos e ingenieros se irán también los turistas.

domingo, 20 de julio de 2014

Los exiliados españoles pudieron desarrollar en México su proyecto humanitario y modernizador

Publicado por Jordi Soler el 20 JUL 2014 en El País Durante los primeros meses de la Guerra Civil, Daniel Cosío Villegas, que era entonces el encargado de Negocios de la embajada de México en Portugal, observó que en medio del caos que se había adueñado de España, había un valioso grupo de intelectuales que se había quedado sin medios para desempeñar su quehacer. Antes de la guerra, el Gobierno de Manuel Azaña había empezado a implementar una ofensiva humanística que buscaba situar a España en un nivel de desarrollo, científico y cultural, que le permitiera integrarse, de manera cabal, a Europa. La Reforma Educativa, inspirada en la Institución Libre de Enseñanza, que había emprendido la II República, ya era notoria en 1937; había una legión de maestros, muy preparados y con una nueva sensibilidad, que trabajaba para elevar el nivel de los alumnos españoles, y lo mismo pasaba en otros campos, había una serie de publicaciones, científicas y literarias, que reflejaban el empeño republicano de construir un país mejor. Había en España, para decirlo pronto, evidencias de un renacimiento cultural. Todo este panorama lo observaba Daniel Cosío Villegas desde Portugal, y cuando empezó la guerra, y vio que de prosperar el golpe militar aquel empeño iba a desvanecerse, pensó que México tendría que ofrecer ayuda a los intelectuales españoles, ofrecerles un asilo temporal en lo que terminaba la guerra, una casa donde pudieran dar clase, escribir, continuar con sus investigaciones porque al ayudarlos, y aquí es donde la lucidez de Cosío brilla de manera especial, México se beneficiaría enormemente de sus conocimientos y de su cultura, pues era entonces un país que batallaba todavía contra los fantasmas de la Revolución Mexicana. Así fue como en 1938, en plena Guerra Civil, un grupo de intelectuales españoles se instaló en una institución, creada especialmente para ellos, de nombre La Casa de España, con el apoyo del presidente Lázaro Cárdenas y bajo el aura intelectual de Alfonso Reyes. Un año después los republicanos perdieron la guerra y su proyecto humanístico fue arrasado por la brutalidad militar del General Franco. En 1939 casi medio millón de españoles huyeron a Francia y fueron internados en una serie de campos de concentración que hoy constituyen una de las páginas más oscuras de la historia francesa. Lázaro Cárdenas, que era un hombre convencido de que a los exiliados había que tenderles la mano, desplegó en Francia un operativo diplomático para rescatar a los republicanos que se habían quedado sin país; ya no se trataba solo de un proyecto para rescatar intelectuales, sino de una operación masiva de la que podía beneficiarse cualquier español que deseara reinventar su vida en México. De manera que el Gobierno mexicano, en ese operativo que ha quedado como uno de los episodios más emocionantes de la diplomacia internacional, fletó una serie de barcos que se llevaron, entre 1939 y 1942, a 25.000 españoles a México. El primero de aquellos barcos, el Sinaia, llegó a Veracruz hace, precisamente, 75 años. Un episodio ilustra la vocación cosmopolita que tenía aquel Gobierno, la idea de que el asilo político enriquecería a la sociedad mexicana En cuanto terminó la guerra, La casa de España, que había recibido un año antes a los intelectuales de la República, cambió su nombre a El Colegio de México, esa entrañable institución que sigue, hasta hoy, enriqueciendo al país. Pero la riqueza que aportó el exilio republicano a México no proviene solo de los intelectuales, los científicos y los artistas que ya tenían un nombre y un prestigio, y que pronto empezaron a nutrir las aulas de la UNAM y del Instituto Politécnico Nacional; o a colaborar en proyectos como el del Fondo de Cultura Económica, o a fundar editoriales como Era o Joaquín Mortiz. La verdad es que no hay espacio aquí para escribir los nombres de todos los exiliados ilustres que llegaron a México y se fueron integrando, algunos con más éxito que otros, en todos los campos y a todos los niveles, así que haré, sin más ánimo que dar una idea de lo que era aquella selecta multitud, un breve apunte testimonial, una corta e imprudente ráfaga: José Gaos, Joaquín Xirau, Indalecio Prieto, Remedios Varo, Eulalio Ferrer, Ignacio Bolivar, Emilio Prados, Luis Cernuda, Luis Buñuel, Leon Felipe, José Moreno Villa, Manuel Altolaguirre, Max Aub, Elvira Gascón y un largo, y sustancioso, etcétera. Los colegios del exilio en México que rescata la labor de los maestros republicanos. / Archivo Amapola y Eladio Andrés Pero todo lo que aportó esta zona ilustre del exilio, como decía más arriba, es solo una parte de la riqueza que invirtió, de manera involuntaria, la República española en México; la otra parte, por cierto constituida por la gran mayoría, era una multitud de exiliados sin nombre, que se habían preparado para elevar el nivel de su país y que se veían de pronto, con todo ese conocimiento, en otro país que los invitaba a aplicarlo; porque el gobierno de Lázaro Cárdenas estaba precisamente en esa gesta, quería sacar a México del sopor revolucionario y orientarlo hacia la modernidad, por esto los exiliados, que eran lo mejor y lo más moderno de España, eran un elemento crucial de su proyecto. Los exiliados no contemplaban regresar a España mientras el Gobierno golpista estuviera en el poder y esta condición, como ya empezaba a verse que las democracias del mundo no se movilizarían a favor del Gobierno legítimo de la República, los hacía ver a México como un país en el que permanecerían algunos años, y a la oportunidad que les había brindado el General Cárdenas como el inicio de una nueva vida, que no sería demasiado larga, porque en cuanto se fuera el dictador podrían regresar a España. Ninguno imaginaba, desde luego, que a Franco le quedaban, en ese año de 1939, treinta y seis años en el poder, ni que la mayoría, después de ese tiempo tan largo, ya ni siquiera se plantearía regresar, porque ya serían más mexicanos que españoles. México fue el único país del mundo que, en 1937, en la sede de la Sociedad de Naciones, en Ginebra, defendió el Gobierno legítimo de Manuel Azaña, y condenó el golpe de Estado de Franco y la intervención de Alemania e Italia en la Guerra Civil, ante el silencio y la pasividad del resto de los países que optaron por mirar hacia otro lado. Desde entonces México rompió relaciones diplomáticas con el Gobierno español y mantuvo su posición, su rechazo a la dictadura, hasta 1977, cuando el general Franco llevaba más de un año muerto. Dentro del proyecto de modernización del General Cárdenas los republicanos eran una pieza fundamental En 1939, cuando empezaron a llegar a Veracruz los barcos cargados de exiliados republicanos, México era un país enorme donde había solo 18 millones de habitantes (hoy hay casi 120 millones) y todo estaba por hacerse; el presidente Lázaro Cárdenas acababa de expropiar la industria petrolera e implementaba una serie de políticas sociales que intentaban sacar a México del atraso en que se encontraba, modernizarlo y abrirlo al mundo. Un poco antes de que llegaran los republicanos, hubo un episodio que ilustra la vocación cosmopolita que tenía aquel Gobierno, la idea de que el asilo político, el acoger personas que venían de otros países, enriquecería a la sociedad mexicana. En 1936 el presidente Lázaro Cárdenas dio asilo a León Trotsky, el líder político ruso que llevaba años mudándose de un país a otro, buscando un sitio donde establecerse. Trotsky llegó a la ciudad de México, como huésped de la Casa Azul de Frida Kahlo y Diego Rivera, era un político perseguido del que ningún Gobierno quería hacerse cargo y, mientras llegaba el desenlace trágico que lo esperaba en su nuevo exilio, se convirtió, junto con sus anfitriones, en un polo de atracción que convocaba todo tipo de fuerzas políticas y culturales, tanto que el poeta francés André Breton, que también fue huésped de esa casa en esa misma época, identificó que México era un país donde, en aquel año de 1938, reinaba cierto "clima mental". Cuento esto porque me parece que en esos años había en México, efectivamente, un clima mental que permitió que los exiliados pudieran rehacer su vida. Dentro del proyecto de modernización del General Cárdenas los republicanos eran una pieza fundamental; visto a la distancia, desde el siglo XXI, para México era crucial tener una inmigración como aquella. Desde la distancia todo parece lógico y elemental, pero lo cierto es que el Gobierno mexicano tuvo que hacer un esfuerzo importante para rescatar a esos 25.000 republicanos, y para ayudarlos a situarse una vez que llegaron al país. Sin la visión que tenían del exilio Cárdenas y sus diplomáticos, sin ese idealismo, sin ese clima mental que detectó el poeta francés, México le hubiera dado la espalda a los republicanos, como lo hicieron el resto de los países. Mientras André Bretón contaba en Francia de ese clima que había encontrado en México, los republicanos españoles, esa multitud de exiliados sin nombre, desembarcaban en Veracruz, y se encontraban con ese país donde podían ejercer sus oficios y aplicar sus conocimientos. Sinaia, Ipanema, Mexique, eran los nombres de los barcos, que hoy tienen un eco mitológico, de donde bajaban médicos, ingenieros, arquitectos, maestros de escuela, químicos y farmacéuticos, pero también campesinos y gente sin ninguna preparación. Ahí mismo, en el puerto, eran recibidos por voluntarios, y destinados a las zonas del país donde eran más útiles y así, de golpe, comenzaron a llegar a las ciudades y a los pueblos de México, a enriquecerlos, todos esos españoles que se habían quedado sin casa. Buena parte de ese gran proyecto de la República, que la Guerra Civil expulsó de España hace 75 años, fue heredado por México: no se perdió, cambió de país, en lugar de desvanecerse. Esto es, precisamente, lo que hay que celebrar.

viernes, 27 de junio de 2014

Las hermanas Úriz Pi: una razón para seguir luchando por la educación

Las hermanas Josefa y Elisa Úriz Pi.
Las hermanas Úriz Pi: una razón para seguir luchando por la educación

Reproduzco este artículo aparecido en Público.es por fundamental para quienes creemos en el papel que debe de tener la educación.

Tres décadas después de su fallecimiento en Berlín Oriental, los nombres de Josefa (1883-1958) y Elisa Úriz Pi (1893-1979) han resonado en un pequeño rincón de Navarra. Un amplio programa de actos organizados por el Ayuntamiento del Valle de Egües, su lugar de origen, ha recordado durante cuatro días el elevado compromiso social de estas hermanas que defendieron los derechos de la mujer y de la infancia ante Naciones Unidas, lucharon con la resistencia francesa en París durante la Segunda Guerra Mundial y se enfrentaron a la Iglesia en defensa de una educación igualitaria, entre otros hitos.
Desde la semana pasada, una plaza  de esta localidad navarra lleva el nombre de las dos intelectuales. Además, un colegio público espera ahora la autorización del Gobierno de Navarra para poder rebautizarse con el nombre de una de ellas.
Poseedoras de una mentalidad progresista y una conciencia crítica, la vida de las hermanas Úriz Pi está plagada de episodios, dentro y fuera de España, en defensa de los valores democráticos. Ambas militaron en el Partido Comunista, y tuvieron que exiliarse en 1939. Con la Transición, y el regreso de la democracia tras cuatro décadas de dictadura sus nombres quedaron silenciados.
"Se olvidaron de ellas porque eran dos comunistas y aquí siempre se ha tratado de minimizar el trabajo intelectual realizado por militantes comunistas, a los que se les ha tildado más de saboteadores que de gente que quería ayudar y enseñar", lamenta Olga García Domínguez, hija de miembros del PCE exiliados en Alemania y vecina de Elisa Úriz en Berlín Oriental. "En este país se ha ocultado todo", subraya.
Olga es una de las personas que ha preservado el legado de las hermanas Úriz a través de los múltiples documentos que guarda de ellas, fruto de la estrecha convivencia que mantuvieron los padres de Olga con Elisa tras la muerte de la hermana mayor.

Pioneras de la escuela moderna en España

Maestras de profesión, se considera a Josefa y a Elisa como las precursoras de la escuela moderna en España. Introdujeron los avanzados métodos educativos de María Montessori, Celestine Freinet, Ovide Decroly y Jean Piaget, entre otros, décadas antes de que comenzaran a generalizarse en el país.
Democratizaron las aulas eliminando las tarimas, se opusieron a los castigos, promovieron las asociaciones de padres y madres, sustituyeron los manuales por apuntes e introdujeron el comentario de texto sobre lecturas relacionadas con la realidad social. Josefa Úriz, Pepita, que dirigió la escuela normal de Magisterio de Lleida, creó la primera cátedra de estudio del catalán, abrió una residencia laica para que las jóvenes no se tuvieran que alojar en conventos y modernizó la biblioteca de la escuela, con una sala de lectura y gestión de préstamo de libros, antes inexistente.
"Eran mujeres muy activas; estuvieron en París, en el Congreso de la Paz, y becadas en Europa" relata Olga. En concreto, Pepita trabajó en Bélgica con el doctor Decroly y Elisa en Ginebra, estudiando los nuevos métodos de aprendizaje musical de Dalcroze, según ha indagado el historiador y periodista Manuel Martorell, que ha investigado la vida de estas dos hermanas y, junto a Olga, participó en los actos de homenaje de la pasada semana en Navarra.

Desterrada por recomendar una lectura feminista

La llegada de Pepita Úriz a la escuela normal de Magisterio de Lleida, con sus métodos avanzados, llamó pronto la atención de los estamentos más conservadores de la ciudad. "El obispo Josep Miralles la denunció ante el rectorado de la universidad por haber recomendado  a sus alumnas que leyeran un libro de Margarita Nelken", cuenta Olga. La denuncia derivó en un expediente que acabó convirtiéndose en una cuestión de estado. "Intelectuales de la época como Menéndez Pidal, Ramón y Cajal y Julián Besteiro firmaron un manifiesto de apoyo a Pepita", explica.
El propio presidente de las Cortes salió en su defensa, paralizando el proceso y provocando la dimisión del ministro de Educación. Pero la llegada de la dictadura de Primo de Rivera reabrió el expediente,  y fue expulsada a 100 kilómetros de la ciudad sin empleo ni sueldo durante un año. “Hubo una campaña a su favor y sus compañeros hicieron una colecta para poder pagarle durante un año el salario”, añade.

Hasta 100.000 menús infantiles al día en plena guerra

Sensibilizadas con las víctimas más débiles de la Guerra Civil, los niños, ambas hermanas participaron en la ayuda de retaguardia. "Estuvieron muy activas en las colonias pedagógicas, alimentando a los niños", indica Olga. Llegaron a dar, según datos contrastados por Martorell, hasta 100.000 comidas al día. Pepita fue, desde septiembre de 1938, directora general de Evacuación y Refugiados, nombrada por el gobierno de la República. Ayudaron también a cientos de profesores a partir hacia el exilio.

Las hermanas Úriz.
Antes del estallido de la guerra, las hermanas se habían afiliado al Partit Comunista de Catalunya, donde también militaba el que fuera marido de Elisa, el secretario general de la UGT catalana Antonio Sesé. "Lo mataron el día que iba a tomar posesión de su cargo de ministro", apuntala Olga. El matrimonio junto a la hermana mayor, Pepita, promovió la fundación del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC). Esta última, además, fue elegida secretaria general de la rama catalana del principal sindicato de trabajadores de la enseñanza, FETE-UGT, en agosto de 1936, y elevada a presidenta año y medio después, según consta en la documentación que Olga conserva de las hermanas.
Con una trayectoria a sus espaldas en defensa del progreso y la democracia -en 1934 impulsaron la asociación Mujeres Antifascistas Españolas-,  Elisa y Pepita Úriz no tenían sitio en la oscura dictadura que cercenó de raíz los avances republicanos. En febrero de 1939, dos meses antes de que los militares sublevados, con Franco a la cabeza, proclamaran su victoria en Burgos, las hermanas navarras abandonaron el país para no volver nunca más.

Lucha contra el fascismo en el maquis francés

Cruzaron la frontera por los Pirineos, y en el exilio en Francia volvieron a vivir de manera intensa otra guerra. Lucharon contra el nazismo al lado de la resistencia española en París, formando parte del núcleo dirigido por los hermanos Miret. Cuando este grupo fue desarticulado, en 1942, Josep Miret fue asesinado en el campo de concentración de Mauthausen. Elisa y Pepita lograron escapar. 
"A Elisa no le gustaba mucho hablar de sus 'batallitas', como ella decía. Cuando empecé a mirar con detenimiento sus documentos comencé a saber más de su vida. Vi que tenía hasta un carnet para portar armas, consecuencia de su pertenencia al primer grupo armado de la resistencia parisina", detalla Olga.
Tras años escasos de tranquilidad en París, el gobierno francés expulsó a los militantes comunistas en el marco de la denominada 'Operación Bolero', en 1950. Las hermanas navarras recibieron su expulsión en abril de 1951. La Guerra Fría las obligaba a vivir en su lado ideológico del mundo, y cruzaron el Telón de Acero para instalar su residencia en Berlín Oriental. Pepita murió y fue enterrada en esta ciudad. La hermana menor continuó su actividad intelectual, más sosegada en los últimos años, según recuerda Olga, estudiante de Medicina en aquel tiempo. "Era una mujer muy generosa y solidaria; mi padre era ciego y ella bajaba todos los días a leerle los periódicos. También le interesaba mucho la actualidad política, leía prensa de diferentes países a diario".

En defensa de las mujeres presas en cárceles de Franco

Elisa Úriz, en el marco de la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM), donde llegó a la secretaría general, propuso que cada 1 de junio se celebrara en todo el mundo una jornada para la infancia equiparable al 8 de marzo para la mujer. Tras años de trabajo, Naciones Unidas proclamó el Día Mundial del Niño, cita que muchos países siguen recordando. “Después, costó mucho que se mantuviera porque dentro de la Federación había mujeres de muchas orientaciones políticas que apoyaban que cada país tuviera su propio día de la infancia”, aclara Olga, cuya madre, Isabel Domínguez, sustituyó a Elisa como representante española en la FDIM. 
Con esta organización, la menor de las Úriz denunció las condiciones en que vivían las presas en las cárceles de Franco, y logró en 1948 que una comisión de juristas visitara las prisiones madrileñas de Las Ventas y Yeserías. Elisa formó además parte de la Unión de Mujeres Españolas, organización integrada por grupos que actuaban en la clandestinidad durante la dictadura, y participó en el consejo de redacción de la revista Mujeres Antifascistas Españolas con Dolores Ibárruri, Victoria Kent y Teresa León, entre otras. "Este movimiento estaba originado por las mujeres de los presos, las que lucharon por las libertades de sus compañeros y por la libertad en general", concreta Olga.
35 años después del fallecimiento de Elisa, el Valle de Egües (18.000 habitantes),  ha reconocido la figura de estas dos mujeres, desconocidas en su país, que con su trabajo allanaron el camino por el que se han ido conquistando los derechos sociales de las mujeres en muchos países del mundo.

sábado, 14 de junio de 2014

Desembarcaron en Mexico unos 25.000 exiliados republicanos. Su huella se hizo sentir


Barre el puerto de Veracruz un aire tropical cargado de calor y de recuerdos. A sus 88 años, Isabel Rosique Molina ha vuelto muy cerca del lugar en el que hace tres cuartos de siglo la historia desembarcó con ella. Allí, en un muelle que ahora ocupa una gigantesca estructura de hormigón, fue donde el 13 de junio de 1939, a eso de las cinco de la tarde, finalizó la travesía del Sinaia, un buque de vapor que transportó hasta México a 1.599 refugiados españoles que huían de la represión franquista y de los campos de concentración franceses. Ese día acabó el viaje, pero dio comienzo una leyenda del exilio republicano, un símbolo que abrió la puerta a otras muchas travesías y que ayer fue conmemorado por los supervivientes. Para celebrar el 75 aniversario destaparon una sencilla placa de agradecimiento a México y Veracruz. El acto, en el que participaron con palabras vigorosas las autoridades mexicanas, fue breve. Aunque hubo aplausos y vivas, algunos exiliados del Sinaia lloraron, otros simplemente se quedaron mirando el vacío. Se respiraba entre ellos una España que en España queda lejos, pero que en tierras mexicanas aún vibra con fuerza: la que representó la República.

- ¿Es usted republicana?
- A muerte. Fíjese que el otro día hasta me puse a llorar al ver la manifestación en la Puerta del Sol de Madrid.

Isabel Rosique acaba de liberar una enorme sonrisa. La mujer, un torrente de energía con cinco hijos, siete nietos y tres bisnietos, no olvida. A la edad de 12 años se subió con su familia al barco en el puerto francés de Sète. La navegación duró 18 días. Luego vino el resto de la vida. Pero ella nunca ha abandonado del todo aquel buque. Su padre, cajista del periódico barcelonés Última hora y afiliado a Esquerra Republicana, murió en México sin poder volver a España. Tampoco logró hacerlo su madre. E Isabel, tras una existencia plena, quiere ahora que sus cenizas se esparzan en las aguas que siente más cercanas, las de Veracruz. “Con suerte llegarán a España”, dice en voz más baja.
Isabel Rosique, como Juan Atilano, Carlos Rodríguez Núñez, Néstor de Buen, Regina Díez Martín o Aida Pérez Flores-Valdés poseen casi todos la doble nacionalidad, aunque se declaran más mexicanos que españoles. Tienen presente que fue esa tierra la que les recibió con los brazos abiertos en tiempos de derrota. Y que lo hizo sin tapujos.
La decisión correspondió al presidente Lázaro Cárdenas, el mismo que había expropiado un año antes el petróleo a las multinacionales estadounidenses y británicas. Aunque hubo algún antecedente, como el episodio de los niños de Morelia, en 1937, el visto bueno al Sinaiarepresentó una clara apuesta política de México por la causa republicana en una hora de pasividad general. Una línea maestra que mantuvo hasta el 28 de marzo de 1978 cuando, ya asentada la democracia en España, se restablecieron las relaciones diplomáticas.
La expedición, la primera de una larga serie, se organizó con ayuda del Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles, controlado por el Gobierno republicano. El 25 de mayo, con un pasaje que duplicaba su capacidad , zarpó el buque. Atrás dejaba un continente que la barbarie nazi estaba a punto hacer estallar.
La vida a bordo fue recogida en un documento excepcional: una publicación editada en ciclostil bajo la cabecera Sinaia, diario de la primera expedición de republicanos españoles a México. En sus páginas, dirigidas por el periodista y escritor Juan Rejano, tienen cabida noticias relevantes de aquellos días, piezas didácticas sobre la tierra de acogida, análisis de alto voltaje político y loas descaradas a Cárdenas. Pero también se reproduce el microcosmos del barco y sus 307 familias. Ahí se habla de idilios surgidos en la inmensidad del Atlántico, del nacimiento de la niña Susana Sinaia Caparrós o de la vuelta a la humanidad que experimentaban muchos pasajeros tras abandonar los humillantes uniformes de los campos de concentración.
En aquellos días, Julián Atilano era un chico de 12 años que correteaba por la cubierta del Sinaia y, cuando nadie le veía, se metía en los botes salvavidas a comerse galletas. Han pasado 75 años y recuerda ese tiempo con un punto de tristeza: “Hubo un momento imborrable cuando pasamos por delante del Peñón de Gibraltar e íbamos a dejar definitivamente atrás España. Algunos integrantes de la Orquesta Sinfónica de Madrid que viajaban en el barco se pusieron a interpretar Suspiros de España. Ahí sentimos que no había retorno”.
El diario, a lo largo de sus 18 entregas, desgrana una faceta de la vida a bordo que hizo del exilio republicano un referente latinoamericano: su poderío intelectual. Los conciertos, las conferencias, las lecturas poéticas, los debates profesionales se sucedían. El poeta Pedro Garfias (“España que perdimos, no nos pierdas”, escribió en la travesía), los filósofos José Gaos y Adolfo Sánchez Vázquez o el escritor Manuel Andújar, entre otros muchos intelectuales se habían sumado a aquella aventura. “Franco habló del oro robado por la República, pero se le escapó que el mayor tesoro lo transportaba elSinaia”, afirma la rectora de la Universidad Veracruzana, Sara Ladrón de Guevara.
Al descender del buque, esperaban a los exiliados cerca de 20.000 personas. A los supervivientes ese recuerdo se les ha quedado grabado. “Yo, que de México no sabía más que lo que había visto en un noticiero sobre la extracción del pulque, me encontré un puerto lleno de banderas, pancartas y aplausos. Nos querían”, recuerda Rosique. El enviado del Gobierno mexicano se refirió a los recién desembarcados como “exponentes de la causa imperecedera de las libertades del hombre”.
Después del Sinaia arribaron con la misma carga otros muchos buques como el Ipanema o el Mexique ; el último fue el Nyassa, en 1942. A lo largo de esos años, desembarcaron unos 25.000 exiliados republicanos. Su huella se hizo sentir. Fundaron centros educativos de gran influencia como el Colegio Madrid, el Instituto Luis Vives y la Academia Hispano-Mexicana. Germinaron en la universidades y en el campo de la cultura y la ciencia. “Fueron un movimiento de transterrados, como ellos mismos decían, se fundieron en la tierra que les recibió”, explica Carmen Tagüeña, presidenta del Ateneo Español de México, organizadora del aniversario.
En un mundo en llamas, el Sinaia corrió otra suerte. El 22 de agosto de 1944, el buque de vapor de 122 metros de eslora fue hundido por los nazis frente al puerto de Marsella. Dos años después, acabada la guerra, fue reflotado y desguazado. Una pequeña placa junto al puerto de Veracruz da las gracias desde ayer a México por hacer posible su travesía.

sábado, 7 de junio de 2014

Charla de Mario Bunge en la UNED

Charla magistral del filósofo de la ciencia Mario Bunge

http://www.canal.uned.es/mmobj/index/id/19670

La charla empieza en el minuto 9. En el minuto 32 Mario pone el acento en lo importante que es interpelar la realidad con la metodología adecuada. Mi reflexión es: con el subconsciente ¿Utilizamos un espectrómetro de masas o un diván?.

jueves, 29 de mayo de 2014

Ecuador rumbo al código abierto

El proyecto Flok, el Buen Conocer, aspira a estar muy presente en las redes sociales.

El proyecto Flok, el Buen Conocer, aspira a estar muy presente en las redes sociales.

Cambiar la matriz productiva basada en la privatización de las ideas por otra basada en el conocimiento abierto. Sustituir la economía basada en la extracción de recursos finitos como el petróleo por otra que se enriquece con la libre circulación de cultura. Incentivar la producción colectiva en pos de un bien común, rechazando la acumulación y la investigación cerrada con fines comerciales. Puede que a muchos les suene a completa utopía, pero es exactamente lo que Ecuador se propone hacer en los próximos años. El proceso ya está en marcha.
"Esto es pasar del capitalismo cognitivo, privatizar el conocimiento y hacerlo un negocio, a la Economía Social del Conocimiento, el conocimiento que sirva a toda la sociedad como un bien público". Así lo explicaba a finales de 2013 el presidente de Ecuador, Rafael Correa, cuando puso en marcha el proyecto FLOK (Free Libre Open Knowledge). El programa tiene la misión de desarrollar una investigación abierta a todos los sectores de la sociedad para señalar el camino por el que debe discurrir el cambio de matriz productiva hacia la economía del procomún.
Esta semana FLOK, más conocido en el país andino como ‘Buen Conocer', celebra su primera cumbre. Se dan cita la sociedad civil ecuatoriana, activistas digitales e investigadores de talla mundial. El objetivo es presentar las primeras diez propuestas al Gobierno de Correa para comenzar el proceso legislativo.

Una fusión entre el imaginario quechua y la cultura de Internet

Tras 5.000 años presente en la tradición oral, el imaginario quechua ha encontrado su mejor aliado en las lógicas de la Red. Desde 2008, el Buen Vivir (sumak kawsay), el ideal precolombino que busca la comunión entre las necesidades de los hombres y la naturaleza, ha sido una de las inspiraciones de la nueva constitución de Ecuador. Empujado por este concepto común a muchas culturas precolombinas, el país ha legislado en favor del medio ambiente, la derogación de patentes e implantación del copyleft y otros ideales de la cultura libre que imperan en Internet.
La presencia de Julian Assange en la embajada ecuatoriana de Londres o la adopción institucional del software libre son muestras de este compromiso. Sin embargo, no ha sido hasta la puesta en marcha de FLOK cuando la cultura de la Red y el concepto del Buen Vivir se han metamorfoseado en el Buen Conocer (sumak yachay en quechua).
"FLOK ha puesto en marcha una investigación líquida, muy alejada de los modelos clásicos", afirma Bernardo Gutierrez, colaborador español del proyecto e investigador social vinculado al 15M. "La llamada es desde arriba hacia abajo, pero la investigación va desde abajo hacia arriba. Los documentos académicos no son productos finales, sino borradores abiertos a la inteligencia colectiva y trabajados en wikis, PADS o hang outs, siempre con software libre", afirma en un encuentro durante  en el espacio Medialab Prado de Madrid.
Esquema de la organización y relaciones en la investigación del Flok.
Esquema de la organización y relaciones en la investigación del Flok.
Michel Bauwens (fundador de la P2P Foundation), es el director de una investigación que cuenta con colaboradores como David Harvey o Jérémie Zimmermann (de La Quadrature do Net, una de las organizaciones clave en la lucha contra ACTA). Sin embargo, si de algo se enorgullecen los colaboradores es de la participación con la sociedad civil que se ha conseguido. "Se han hecho muchos seminarios, encuentros, talleres. Se dialoga con todos los diferentes sectores, desde los más políticos, a la cultura hacker, a campesinos, cooperativas..." expone Gutierrez.

De la colaboración a la iniciativa política

La cumbre cuenta con 14 mesas de trabajo centradas en diferentes temas. En cada una hay expertos internacionales, que tratarán de tú a tú con representantes de la sociedad civil y hacktivistas. Los campos de trabajo van desde la energía, la biodiversidad, o la ciencia abierta hasta la gestión de recursos educativos, la agricultura o la cultura abierta.
Algunas de las ideas que podrían salir de la cumbre y que ya se están desarrollando son, por ejemplo, la creación de un repositorio de libros de texto digital que ahorre la compra anual de las nuevas versiones a las familias. En la agricultura, el modelo es la Open Source Ecology, que ofrece el diseño en código libre de las 50 máquinas que todo agricultor necesita para sacar adelante sus cultivos. Además de facilitar el acceso a las herramientas, iniciativas como estas eliminan la obsolescencia programada e incentivan la innovación, puesto que cada agricultor es libre de intentar mejorar los diseños y compartirlos con la comunidad.
"Lo que nosotros proponemos es democratizar el acceso al conocimiento. El conocimiento hace libre, la estrategia de algunas personas, de algunas transnacionales, es que nos mantengamos en la ignorancia. El signo del neocapitalismo es crear paraísos fiscales, el del socialismo del siglo XXI es construir paraísos del conocimiento abierto", afirma René Ramírez, Secretario de Educación Superior, Ciencia y Tecnología e Innovación de Ecuador. Con 39 años, es uno de los principales teóricos de la economía social del conocimiento. Nadie puede aventurar si Ecuador conseguirá reformar la sociedad entera y cambiar su matriz productiva pero, de momento, ya ha atraído la atención de todos aquellos que creen que existe una alternativa al capitalismo.

lunes, 26 de mayo de 2014

Algún día habrá que hacer una exposición de toda la ciencia y tecnología que truncaron los franquistas

http://politica.elpais.com/politica/2014/05/09/actualidad/1399661038_607328.html


Parte de los planos del primer motor a reacción español, inventado por el capitán Leret, en la fotografía. / ÁLVARO GARCÍA
El día que lo mataron, Virgilio Leret tenía 34 años y estaba a punto de hacer historia. Su nombre, que ni siquiera llegó a escribirse en una lápida —nunca se supo dónde fue enterrado— estaría hoy en las enciclopedias y quizá en alguna plaza de no haber sido fusilado aquella noche del 17 al 18 de julio de 1936 en que, como describió su viuda, la escritora mexicana Carlota O’Neill, se oyeron “los primeros disparos que iban a incendiar el mundo”; los del inicio de la Guerra Civil, que siguieron hasta que terminó la II Guerra Mundial. En 1935, a Leret se le había concedido la patente de su invento: el “mototurbocompresor de reacción continua”, el primer motor a reacción español. El presidente de la República, Manuel Azaña, había dado orden de que empezara a fabricarse en septiembre de 1936 en los talleres de Hispano Suiza de Aviación, pero para entonces Leret llevaba más de un mes muerto. 78 años después, su hija Carlota ha logrado que se exponga por fin en un museo. Ha tenido que pagar la maqueta de su bolsillo.
De no haber sido fusilado, “a buen seguro que su motor hubiera sido una realidad, con el consiguiente honor para su autor y para España”, afirmó en 2002, en la revista Aeroplano (editada por el Ministerio de Defensa), el prestigioso ingeniero aeronáutico Martín Cuesta tras realizar un pormenorizado estudio de los planos de Leret. “Era uno de los oficiales más brillantes de las Fuerzas Armadas”, describió Paul Preston en El Holocausto español.
Carlota O'Neill y Virgilio Leret, con sus hijas, Mariela y Carlota (la más pequeña).
Cuando los regulares atacaron por sorpresa, aquel 17 de julio de 1936, el capitán Leret estaba al mando de la base de hidroaviones de Atalayón (Melilla). La defendió sabiendo que estaba perdida -muchos hombres estaban de permiso, por ser verano y viernes—, hasta que se acabó la munición. Y fue fusilado por sus propios soldados, obligados a disparar contra su capitán para sembrar el terror en el resto. “Me lo contó la poetisa Angelina Gatell, viuda de uno de los militares de la base”, relata Carlota. “Aquel día encontró en el suelo, en estado de shock, a su mejor amigo. ‘¡Hemos matado al capitán Leret!’, le explicó llorando”.
A poca distancia, la mujer y las dos hijas de Leret escucharon los tiros toda la tarde. Habían llegado 15 días antes para pasar con él las vacaciones. “Virgilio tuvo una feliz ocurrencia de hombre enamorado”, arranca O’Neill sus memorias, Una mujer en la guerra de España (Oberon). “Aquel verano no estaríamos separados ni un solo día. Habilitaríamos un barco anclado frente a la base. Siendo novios le había dicho: ‘Me gustaría vivir sobre el mar una temporada...”
No tuvieron tiempo de despedirse. “Mi padre cogió su pistola y su gorra y se fue. Ya no le volvimos a ver”, recuerda Carlota, entonces una niña. Su madre se quedó en cubierta viéndole irse hacia la base, hacia los tiros. “Virgilio remaba y remaba, cada vez más lejos de mí. Yo lo miraba fijamente y pensaba: ‘Quiero fijarme bien en su cara porque no lo veré más’. ¡Y no nos habíamos dado un beso!...¡El último!”, escribió en sus memorias.
Carlota Leret, en la actualidad. / ÁLVARO GARCÍA
Cinco días después encarcelaron a O’Neill. “Le dan, por error, la maleta de mi padre con los planos del motor a reacción dentro. Horrorizada ante la idea de que acaben en manos de los franquistas y lo utilicen en la guerra contra los republicanos, mi madre los esconde y finalmente, los saca del penal gracias a la ayuda de dos presas”, recuerda Carlota.
Una de las reclusas que ayuda a su madre es Ana Vázquez, encarcelada por prostituir a sus hijas. “En su vida había oído hablar de política”, recuerda O’Neill en su libro, y por eso, en el penal le habían encargado vigilar a “las rojas”.Las tres copias de los planos del capitán Leret salieron de la cárcel envueltos en ropa sucia. Los recogió, previo aviso, el hijo de María, condenada a 30 años tras el fusilamiento de su marido. Fue Vázquez quien se los entregó al niño. Nadie revisaba los paquetes de la presa que no había oído hablar de política.
O’Neill fue juzgada tres veces por un tribunal militar y finalmente condenada a seis años de cárcel, de los que cumplió cinco. En la primera causa la acusan de ser “rara”, “en extremo peligrosa” y “comunista de ideología” (declaración del falangista Requena). En la segunda, la condenan por injurias al Ejército por unas cuartillas que había escrito aquel 17 de julio de 1936 describiendo lo sucedido. La última causa dice: “Fomenta la situación anárquica y desastrosa que hizo necesaria la iniciación del glorioso movimiento nacional”.También la culpan de "influjo predominante sobre su esposo".
En la cárcel, O’Neill teme por su vida cuando, para celebrar la toma de Toledo, un grupo de falangistas entra en la prisión y pide un grupo de presas para matarlas. Ella se esconde toda la noche en un tanque de agua - "El agua me llegaba a la boca, pero tenía dos alternativas: ahogarme o dejarme matar, y prefería lo primero", escribió en sus memorias-. Desde su escondite, escucha al director del penal: “Es una barbaridad acabar con todas en montón. Cuando quieran matar mujeres, vengan a buscarlas, ¡pero una a una!”. Los falangistas "se fueron llevándose las que les cabían en las manos”, añade O’Neill.
Pero aquella no fue la peor noche de su estancia en prisión. La peor fue la primera que pasó después de que le comunicaran que le habían retirado la custodia de sus hijas. Según le dijo su abogado franquista, había sido un familiar de su marido quien la había denunciado. El padre de Virgilio, un cubano que había luchado en 1898 con los españoles, contra la independencia de su país, y amigo del general Mola, nunca aprobó su relación. “Mi madre había nacido 100 años antes de tiempo”, explica Carlota. “Era feminista, progresista... Creía en la igualdad de hombres y mujeres, en la eutanasia, en el derecho al aborto... Se casó con mi padre después de que nosotras naciéramos y solo porque él se lo pidió para que no sufriéramos consecuencias y para agradar a su padre”.
Carlos Leret arrebató a su nuera la custodia de las niñas, pero no para quedárselas, sino para enviarlas a un terrible orfanato donde solo les permitían ducharse una vez al año y con una bata porque “tocarse era pecado”.
En 1941, O’Neill quedó libre y fue a la casa donde durante casi cinco años, bajo una loseta, habían estado escondidos los planos del turbocompresor junto al texto con el que Leret acompañaba su invento: “Extiéndese [sic] en torno al globo el tentáculo enorme del paro forzoso convertido en hambre. Ansias de mejoramiento social lo invaden todo. Pero este mejoramiento ha de venir unido forzosamente a progresos materiales, y el más importante, el eje de todas las relaciones humanas en el porvenir, el único que logrará formar un bloque sólido con la humanidad, es el transporte aéreo”... Leret, explica su hija, quería que su motor agilizara la comunicación entre distintas sociedades, "es decir, que sirviera para la paz, no la guerra", añade.
O’Neill pensó entonces que el invento podría ayudar a los ingleses a ganar a Hitler. Y con su madre, envueltos al cuerpo, bajo la ropa, llevó los planos de su marido a la embajada británica para dárselos a James Dickson, agregado de aviación, quien murió al poco tiempo en un accidente.
La mexicana nunca supo qué pasó después con aquella copia de los planos. Pero jamás volvió a separarse de las otras dos. Cuando viajaba a cualquier sitio desde Caracas —donde se instaló, exiliada, tras recuperar la custodia de sus hijas— los llevaba siempre con ella. A su muerte, en 2000, con 90 años, su hija Carlota empezó a enseñarlos aquí y allá, buscando el reconocimiento para su padre. AENA financió un documental con su historia (El caballero del azul), en 2011, y el Museo de Aeronáutica y Astronáutica, en Madrid, expone ahora su invento. Pero no ha sido fácil.
“En el museo se entusiasmaron, pero me dijeron que no tenían dinero”. Carlota no quiere decir cuánto ha invertido en encargar la maqueta del turbocompresor, de 2.674 piezas y en cuya fabricación se emplearon 2.500 horas.  “No quiero que piensen que soy una loca”. Una pequeña parte de la réplica se ha financiado con los derechos de las memorias de O’Neill: 391 páginas de cárcel, exilio y penurias que son, sobre todo, una larga declaración de amor a su marido, probablemente, el primer fusilado de la Guerra Civil.

"Verdaderamente ingenioso"

El ingeniero aeronáutico Martín Cuesta, que examinó en 2002 el motor de Leret para la revista Aeroplano, del Ministerio de Defensa, asegura que el invento era "verdaderamente ingenioso" y, tras analizar en 17 páginas todos sus cálculos, "viable".
El capitán Leret, piloto e ingeniero, presenta la solicitud de la patente el 28 de marzo de 1935. Los primeros planos los había hecho casi diez años antes. Tras un estudio de 99 días por parte del Ministerio de Industria, según la documentación oficial, se le concede la patente del "mototurbocompresor de reacción continua". La firma el jefe de la sección de patentes y el jefe del registro. El motor iba a empezar a fabricarse en septiembre de 1936 en los talleres aeronáuticos de la Hispano Suiza, pero Leret es fusilado la noche del 17 al 18 de julio de ese año en la primera batalla de la Guerra Civil.
Leret nunca lo supo, pero su invento era coetáneo con dos motores similares inventados por un inglés, Frank Whittle, y un alemán, Hans Von O`Hain.
Whittle patentó su motor en 1930, aunque no se utilizó por primera vez hasta el 15 de mayo de 1941. Hans Von O'Hain patentó el suyo en abril de 1935 y realizó su primer vuelo con él el 27 de agosto de 1939, cinco días antes de que comenzara la II Guerra Mundial.



domingo, 25 de mayo de 2014

Instalando UBUNTU

http://www.ubuntu-guia.com/2012/04/como-instalar-ubuntu.html

Y si tenéis problemas con el wifi:

  1. http://blog.desdelinux.net/solucionar-problema-con-wifi-broadcom-43xx-en-ubuntu-despues-de-la-actualizacion/

domingo, 11 de mayo de 2014

Día de la ciencia en la calle. Coruña 2014

Es un día especial. Ya hay padre que vinieron como alumnos las primeras ediciones y ahora están trayendo a sus hijos. Lo organiza la Asociación de Amigos de la Casa de las Ciencias. Empezaron en 1992 y año a año  cada vez hay más carpas. Ver fotos.

Yo estuve como locutor de CUACFM de 11 a dos de la tarde retransmitiendo y entrevistando a los participantes. Es ya mi segundo año y la verdad es que me lo paso como un enano. Tremenda Isa como conductora del programa y todo el equipo técnico de CUAC, una emisora comunitaria que funciona que es una maravilla




sábado, 26 de abril de 2014

Mi madre me enseñó que no hace falta ser un genio para dedicarse a la ciencia

Entrevista publicada en El País.

Pertenecer a la familia Curie puede suponer muchas ventajas o igual número de inconvenientes. Como todo, según se mire. Probablemente, a la nieta de la primera mujer que ganó un Nobel se le hayan abierto más puertas que a otros por formar parte de la única familia distinguida cinco veces con el máximo galardón científico. Pero vivir con esa herencia e intentar estar a la altura no debe de ser fácil. Hélène Langevin-Joliot quita hierro al asunto: “Mi madre decía que las experiencias que la hicieron más feliz no fueron los logros profesionales. Eso alivia presión”, asegura riendo.
Después de 20 entrevistas, una conferencia y una larga hora de fotos con admiradores en apenas tres días, el cansancio comienza a hacer mella en su rostro, pero no en su ánimo. Con 86 años, sorprende su vitalidad, su curiosidad y sus ganas de transmitir lo que sabe a quien quiera escuchar.
¿Por qué eligió dedicarse a la investigación? “La respuesta sería por qué no”, suelta sin más, con una sonrisa burlona. “Era buena en física y matemáticas. Y con la familia que tenía, era lo lógico”. Después de una pausa, matiza: “Mis padres nunca me presionaron para que me dedicara a esto”. Con los años, se convirtió en directora del Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia, de importancia similar al CSIC en España, y en profesora de Física Nuclear en la Universidad de París. A pesar de sus logros, afirma con contundencia que “si tuviera que elegir otra vez, no sería científica”. “Es un mundo muy competitivo y resulta más duro para las mujeres. Todavía queda mucho por hacer. La igualdad llegará cuando en las academias se elija a científicas de nivel medio, igual que ahora hay muchos hombres que no son especialmente brillantes”.
Mi madre decía que las experiencias que la hicieron más feliz no fueron las profesionales"
Marie Curie e Irène Joliot-Curie nunca fueron admitidas en la Academia de Ciencias de Francia. Al contrario que Frédéric Joliot, padre de Hélène. “Hubo una campaña durísima contra mi abuela porque era mujer y polaca. A ella le afectó mucho y no volvió a presentarse. El caso de mi madre fue distinto. Se postuló hasta tres veces. Y no porque le hiciera especial ilusión, sino para defender sus derechos. Creía firmemente que la mujer tenía las mismas capacidades que los hombres para dedicarse a la investigación y debía ser igualmente reconocida. Por eso aceptó también el puesto de secretaria de Estado incluso antes de que se aprobara el voto femenino”, relata orgullosa. “Pero solo duró tres meses porque el cargo no iba con su personalidad. Tenía muy poca paciencia. Cuando se aburría en las reuniones, se iba sin dar más explicación”, ríe. “Mis padres eran tan diferentes como mis abuelos. Marie era organizada y trabajadora, como mi padre. Y Pierre era un soñador, como mi madre. Ella tenía las ideas muy claras, pero no pretendía convencer a nadie. Decía esto es así, y punto. No se podía discutir con ella”. Las risas continúan. ¿Y usted con quién se identifica más? “Con Marie”, afirma sin dudarlo. Y luego añade modesta: “Salvando las distancias, claro”.
Viaja por el mundo para hablar, sobre todo, de su familia. Y en esta ocasión ha participado en un acto organizado por el CSIC con ocasión de la exposición sobre Marie Curie en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. “Mi madre me enseñó que no hace falta ser un genio para dedicarse a la ciencia. Lo importante es ser feliz con la investigación y si de paso puedes mejorar un poquito el mundo con tu trabajo, todavía mejor”.