sábado, 28 de abril de 2018

La casita de madera de Lego

El segundo cerdito construye su casita de madera utilizando bloques de madera como si fuese una casa de Lego

jueves, 26 de abril de 2018

Quilago, Paccha Duchicela, Manuela Saenz, mujeres quiteñas

 A la princesa Quilago, también se la conocía como la Señora de Cochasquí

En los pueblos pequeños son las mujeres las que escriben la historia. En Galicia sabemos de eso. En el Ecuador también. Mientras los hombres necesitan ejércitos, las mujeres necesitan pactos. En el Ecuador ha habido mujeres que han situado a Quito, y por ende al país, en el mundo. Quilago, la princesa cayambi, madre de Atahualpa, que 50 años después de la conquista de Quito por los incas consigue que su hijo dispute el trono del imperio.

Manuela Saenz, la compañera de Simón Bolivar, tiene casa museo en el barrio de San Marcos de Quito. Una quiteña cerca, cerquita del hacedor de las repúblicas sudamericanas. En su museo se conservan dos cartas al Libertador.

Si quiere le mando el almuerzo con patacones como a Su Excelencia le gusta. Mujeres quiteñas y patacones... un clásico desde los tiempos de la independencia
Interior de la Casa Museo de Manuela Sanz en el barrio de San Marcos Quito
Calle dedicada a Duchicela en Quito
 Otra mujer importante fue Quispe Sisa, hija de Paccha Duchicela, princesa Quiteña de la dinastía Shyri y que sería la mujer de Pizarro, madre de su hija Francisca Pizarro Yupanqui, la primera mestiza en ser aceptada por Carlos I en la corte de España.
Bustos de Pizarro y su hija Francisca Pizarro en el Palacio de la Conquista en Trujillo, Extremadura, España.

martes, 24 de abril de 2018

O Vello dos Contos

Cuando era pequeño, digamos cinco, seis, siete, ocho años, algunas tardes mi padre me llevaba consigo a visitar a mi abuelo. Mi padre iba a visitar a su padre prácticamente todos los días. A mi en principio no me apetecía visitar a mi abuelo porque aquellas visitas eran siempre lo mismo. Íbamos en coche, aparcábamos, mi padre tenía la llave de la casa, atravesábamos la planta baja que en su tiempo había sido tienda y taller de zapatería. Subíamos las escaleras de madera que crujía y que estaban cubiertas de sintasol, un plástico duro y resbaladizo. Las escaleras eran angostas, había algunas fotografías de plástico acolchado de lugares turísticos, una especie de castillo que podría haber sido Ponferrada o sabe Dios donde. Salíamos de las escaleras y a la izquierda, el pasillo, desembocaba en la cocina, a la izquierda y al comedor, a la derecha. El tabique que dividía ambas estancias tenía colgada una pequeña peana de madera y encima estaba una madera tallada con un viejo, alto, encorvado, con una chaqueta gruesa y un volumen grande. En la base de la figura estaba inscrito: O vello dos contos.

Mi abuelo estaba siempre en el comedor, sentado enfrente a la puerta, a su derecha el televisor siempre encendido. Nos recibía con una sonrisa y yo iba a darle un beso con cierta repugnancia porque su barba rascaba y sus lábios a veces tenían un poco de baba en la comisura. Mi abuelo se daba cuenta de eso y siempre hacía una broma sobre cómo rascaban su piel y sus besos. De alguna manera me sabía bendecido y yo lo hacía porque para mi padre era importante.

Las tardes eran siempre lo mismo. Mi abuelo contaba siempre las mismas cosas, o hacía un análisis de las noticias de política que veía en la tele. Yo me aburría y jugaba con los bastones, tenía dos, y yo jugaba a mantenerme en equilibrio sobre los dos. La decoración de la casa de mi abuelo era muy escasa, parca y sin atractivo. Lo único que me gustaba de esa casa era su pato disecado, regalo del marido de mi tía Carmiña, un pato extremeño con las plumas suaves del cuello, de un verde iriscente, o vello dos contos y el armario en donde mi abuelo guardaba los platos y los vasos de las fiestas. Ah, también me gustaba el balcón de hierro de la casa que tenía en las esquinas unos pomos de vidrio verde. El balcón estaba pintado de plata.

Durante aquellas tardes escuchábamos a mi abuelo, a veces mi padre le contaba de su trabajo, pero mi abuelo era el que más hablaba. Había algunas historias en las que él le daba un énfasis especial. Una era de cuando le tendieron una trampa a Unamuno. Unamuno, crítico con la Casa Real, cuando ya era mayor y más sensible al afecto, durante su paseo diario, de obligado cumplimento, una rutina matemática, le llevada por delante del apeadero del tren. Hicieron coincidir la parada del tren, en el que viajaba el rey y el paseo de Unamuno. El rey bajó y a Unamuno no le quedó de otra que saludarlo. El rey, cordial, hizo todo lo posible porque el anciano se encontrase a gusto. De esa manera, el antiguo crítico y azote de la monarquía se volvió en un súbdito más, mimado, pero súbdito.

Otra anécdota era sobre un grupo de monos del Brasil, mi abuelo había sido un exilado en Brasil a donde se había ido para no ir al servicio militar, esos monos huían de un fuego, entonces se encontraron con un río. Para cruzarlo, hicieron una cadena y comenzaron a balancearse, el primero saltó, saltó el segundo, el tercero casi no llega a la otra orilla, pero el cuarto y el quinto se quedaron en la orilla que estaba siendo cercada por las llamas. Perecieron porque no sabían nadar, y perecieron porque de alguna manera se sacrificaron por el grupo, o porque no supieron que el orden de colocación importaba.

Hoy esas tardes vuelven a mi con fuerza. Creo que O Vello dos Contos era, todavía no estoy seguro, lo tengo que investigar, un personaje de la radio de los años veinte o treinta que hablaba en gallego en una sección de otro programa. Mi abuelo sentado en su mesa, a su derecha la televisión, a su izquierda un aparato de radio de madera que no funcionaba pero que tenía una serie de teclas con nombres de ciudades exóticas. Cuando se vendió la casa, a la muerte de mi abuelo, mi padre regresó una tarde y me trajo esa figura de madera porque sabía que me gustaba y que tenía un significado para mi. Cuando yo tenía, seis, siete o ocho años y jugaba con los bastones de mi abuelo yo sabía lo que mucha gente no sabe y es que sabía como iba a ser de mayor. La vejez no me sorprendería porque de mayor sería un vello dos contos, encorbado pero protegiendo con mi gruesa chaqueta el papel de un grueso volumen de cuentos. Cuentos que hablen de la importancia del ejemplo y la consecuencia, de los monos que en su altruísmo recrean al cadáver social que muere para que otros vivan.

Hubo un tiempo en que pensé que la palabra “hijodeputa” era un insulto porque ofendía al aludido dudando de la honradez de su madre. Hoy entiendo que no es un insulto porque no ofende el honor de la madre sino que describe a aquel que no sabe quien es su padre. Un padre es aquel que te enseña quien es tu abuelo y que permite que reconozcas cual es tu espacio familiar y porqué morimos para que nosotros vivamos y cual es nuestro papel en este mundo que no es otro que coleccionar aquellas historias que nosotros creamos más importante y repetirlas una y otra vez a aquellos que bendecimos con nuestros besos y trabajar para que vivan cuando nosotros muramos.

Mi padre que cuando yo tenía seis, siete u ocho años él tenía, cuarenta y seis, cuarenta y siete o cuarenta y ocho. Mi padre cuando volví de Estados Unidos y yo tenía cuarenta, o cuarenta y uno o cuarenta y dos y él tenía ochenta, ochenta y uno u ochenta y dos bajábamos a Porriño, nos sentábamos en la Praza do Concello y nos tomábamos una cerveza mientras mis hijos, Flavia y Antón jugaban. Siempre que bajábamos les compraba un tebeo o cromos en el kiosco. Cuando mi padre ya no estaba la primera vez que fui al kiosco, la kiosquera, me se su nombre, no me quiso cobrar por cariño a mi padre al que entre las varias cosas buenas que dijo de él, me sorprendió el adjetivo de “tolerante”. Desde que mi padre no está visto de negro.

Entrada adicada a Manuel Vicente, conductor do Programa Efervesciencia da Radio Galega por reservarme unha sección no seu programa que me permite falar de ciencia en galego.

miércoles, 18 de abril de 2018

Cuatro perros chinos

La ayuda mutua necesita un espacio para que se materialice.
En China, cuatro perros estaban sentados en la mitad del camino, rodeando a un amigo que había sido golpeado por un auto. Los perros bloqueaban el tráfico y los vehículos debían evitarlos, mientras esperaban ayuda. Podemos ver a uno de ellos mientras da un empujón al cuerpo del perro herido para intentar despertarlo. Pero los perros son inteligentes. En un punto, se dieron cuenta que ya era tarde, pero se quedaron de guardia para proteger el cuerpo de su compañero.

viernes, 13 de abril de 2018

El eucalipto que no deja crecer otras plantas alrededor


¡Qué bien se vive sin parásitos!
Huckleberry y Jim aceptan a dos pasajeros en su balsa. Dos timadores que poco a poco van imponiendo sus condiciones y el épico viaje hacia la libertad del esclavo se va retrasando y comprometiendo.
Rescato una entrada antigua de 2016 porque sigue vigente. Una entrada sobre parásitos o pasajeros indeseados. Sobre esas personas que entran en tu vida y que en calidad de novias, amigos, cuñados etc ejercen una influencia negativa. Son personas que no escuchan y que hablan como si supieran siempre más que tu. Por que ellos saben más. Tu tienes que hablar, disculparte, siempre estás en falta, siempre estás debiéndoles algo. El siguiente nivel es el gurú, que está en posesión de la verdad y te ofrece curarte de algo. La cura es siempre una buena excusa, un primer paso en el control mental.

Thomas Mann en su novela "La montaña mágica" describe dos de estos personajes: el jesuita y el libertario, que mantienen conversaciones con el joven protagonista. ¿Sus motivaciones? "ayudar" al jovencito confuso. Si son capaces de convencerlos serán capaces de convencer a otros. ¿Por qué esas personalidades tan exuberantes, fascinantes y seductoras le dedican tanto tiempo a un joven? El seductor siempre quiere algo a cambio. Esas personalidades narcisistas siempre quieren devoción y lealtad. Es como drogas para su personalidad.

¡Qué bellas son las mañanas cuando estas personalidades desaparecen de tu vida! Descubres, cuando se han ido, la belleza del río Mississipi, la belleza de los Alpes, aquellas cosas que estaban eclipsadas por el ejercicio de despliegue de encantos y exigencias.

Encontrar el camino, el deseo de cada uno, exige de personas que escuchen, de personas que sepas que tienes un sitio en su casa para guarecerte, un plato de sopa si es necesario. Personas como Gerda, en el cuento de Ándersen, La Reina de las Nieves, que son capaces de hacer un viaje para que vuelvas a ser parte de su vida. Para poder compartir momentos juntos, en un espacio, que en el cuento de la Reina de las Nieves, es una pequeña terraza compartida.

Una de las características de esas personas que escuchan es que te dejan tranquilo, te dejan ser, no te reclaman, no te apartan de tus seres queridos. Todos los gurús y todos los narcisistas son como el eucalipto que no deja crecer otras plantas alrededor para captar todo el agua y ser los más altos. Ojo, lector, cuando te encuentres con alguien así. De repentes no sabrás porqué pero empezarás a caerle mal a la gente cuando estás al lado de estas personas. Ellos serán guía y faro en tu soledad, serán mucho más sociables, agradables y populares que tu. Es el típico caso de los amigos en los que uno es el guapo y el otro el feo. Este caso sería un primer peldaño en el camino que recorre un gurú. El parásito te aísla.

martes, 10 de abril de 2018

Desverguenza descarada

Tenía un amigo muy muy listo que ahora trabaja en Ginebra, en el CERN o algo así. Una vez, por los pasillos de su facultad se encontró con un conocido y sonriente le preguntó "¿Qué tal? ¿Bien?" a lo que el conocido respondió "Pues la verdad es que regular" a lo que el susodicho respondió "Pero, aparte de eso, bien ¿No?"

Esta frase podría incorporarse al diccionario de autores en la entrada correspondiente a cinismo.

cínico, ca
Del lat. cynĭcus, y este del gr. κυνικός kynikós; propiamente 'perruno'.
1. adj. Dicho de una persona: Que actúa con falsedad o desvergüenza descaradas. Pero, aparte de eso, bien ¿No?
En la novela de Thomas Mann, La montaña mágica, dos primos se van a curarse de tuberculosis a un sanatorio de montaña. Recuerdo haber leído el libro en dos días con 16 años. Cierro los ojos y puedo ver a mi padre decirme con ojos de cariño "Te lo vas a acabar en dos días". Los dos primos protagonistas abandonan el húmedo y frío Hamburgo para irse a este sanatorio, para una cura de reposo, y esa cura se eterniza. Dos jóvenes burgueses en un huida a ninguna parte. Una metáfora del continente europeo en donde el narrador conoce a dos intelectuales, un jesuíta y un libertario. Ambos tratan de seducirlo intelectualmente. El protagonista y su primo, bienintencionados, se proponen visitar a aquellos a los que el sanatorio han considerado como casos irrecuperables, próximos a la muerte. Los pacientes del hospital atan cabos y concluyen que los primos sólo visitan a los desahuciados, por lo que la visita de los primos se convierte en un anuncio de la muerte.

Con 50 años me encuentro en mi sanatorio particular, por lo que mi estancia aquí podría titularse "Los Andes mágicos", un lugar en donde vienes a curarte y lo que encuentras es que, lo mismo que los protagonistas de La montaña mágica, crees que vienes a curarte cuando en realidad vienes a morir. No existe la cura. La cura, lo mismo que ser cautivado por encantadores de serpientes, no es otra cosa que una capitulación. Por ese motivo, el narrador se resiste a dejarse convencer por el jesuita o por el libertario, por ese motivo bajar de la montaña es algo que está en el horizonte.

Todos los gurús siempre hacen hincapié en que necesitas ser curado. Es algo común a todos. Eso te pone en una situación de demanda, de necesidad y ellos se brindan a darte la cura y el consuelo. Es el primer paso para el control mental. Y esa cura siempre parte de ti, por lo que, como decía Bates en su "Doble vínculo", si por lo que sea no te curas, en el fondo, es por que no te esfuerzas lo suficiente. Algo bastante perverso.

Recien licenciado fui admitido en el laboratorio de un famoso genetista del desarrollo madrileño. Estuve cuatro meses trabajando sin cobrar. Durante esos cuatro meses le dieron un premio nacional importante y también se falló el premio Nobel que ese año se otorgó a la genética del desarrollo. Él no fue premiado, aunque otros años había sido nominado. Cuando le dije que yo no podía estar trabajando sin cobrar me dijo: "No se trata de dinero, se trata de vocación", es decir, que si no cobraba no era porque él no tenía con que pagarme, era porque yo no lo deseaba lo suficiente. Lo mandé al carajo. Vocación proviene del latín vocatio, que se derivó, a su vez, del verbo vocare ‘llamar’, vocablo originado en la raíz indoeuropea wekw-, de la cual provienen también voz, evocar, invocar, provocar y vocabulario. Y por la boca también se come. El tipo era un perverso. Después de mi vino un pobre becario que estuvo en ese laboratorio dos años y medio sin cobrar hasta que se hartó y se fue.

Cuando alguien a quien le estás diciendo que lo estás pasando mal te recuerda que debes ser feliz y que debes serlo por ti ¿Qué quiere decir? te está diciendo que no le cuentes milongas, que esa persona no tiene que ver con tu felicidad, que tu felicidad tu te la guisas y tu te la comes. Pero, aparte de eso bien ¿no?.

Muchos de los mayores cínicos que he conocido son personas que trabajan en grandes ideales, en sectas, o que están bajo la influencia de un gurú manipulador. El gurú es alguien que demanda fidelidad absoluta. Una persona que no admite términos medios o la amas o la odias. Los gurús son personas vacías que se alimentan de la admiración del otro.

En la Reina de las Nieves, Andersen, retrata este tipo de personajes fríos que requieren de quien les admire. Con el primer beso te quitan el frío, con el segundo hacen que te olvides y con el tercero te morirías. De las sectas se sale, y quien te saca es aquella persona que hace un viaje para buscarte porque en algún momento habéis sido dos, iguales, y os comunicabais y os entendíais. Por que en algún momento os escuchasteis y pensasteis sobre lo que habíais escuchado. Cuando hubo comprensión hubo amor, y el amor mea por encima de la admiración.

Los gurús son personas que viven en soledad, por eso su manera de amar es egoísta. Nunca dan la libertad de elegir a quien amar. Exigen que el amor sea incondicional y exclusivo.
Ya hemos comentado el caso de Leticia y su rifirrafe con la abuela, paterna por supuesto. Después del incidente tuvieron que escenificar una escena de familia feliz, y... la pájara no pudo evitar tomar el control y manejar a su pequeña marioneta (ver video) La puesta en escena da comienzo desde la bajada de los miembros de la Casa Real del coche. Leonor ayuda a su abuela a salir de este e inmediatamente le da la mano. La infanta Sofía sale desde la otra puerta trasera del vehículo y Sofía le espera para poder cogerla también de la mano. Las tres juntas se unen a Letizia y Felipe VI para posar ante la prensa a la puerta del hospital donde estaba ingresado el rey Juan Carlos. Los rostros sonrientes de todos los miembros de la Familia Real no cesan mientras los fotógrafos y periodistas recogen el momento. Sin embargo, las cámaras de televisión captan un momento de la escena que pasó desapercibido y en el que Letizia da un'toque' con el bolso a su hija Leonor para que se acerque más a su abuela y así reforzar la imagen de unidad familiar. Aquí el video entero:

lunes, 9 de abril de 2018

El volcán Imbabura

El volcán Imbabura es mejor subirlo muy tempranito porque se cubre pronto de nubes. Lo mejor es acercarse por el barrio de la Esperanza en Ibarra y quedarse a dormir en alguno de sus hoteles. El refugio Terra Esperanza cuesta 7$ la noche
Esta fotografía tomada por Jaime Giménez se tomó a las 6:30 de la mañana. Subir desde la última casa que se encuentra en el camino empedrado hasta la cumbre toma 4 horas, tres de bajada. Se puede hacer en menos tiempo. La señora de la casa cobra 2$ por parquear el carro en su propiedad y dice que lo vigila.

Achupalla, esta planta tiene un tallo con bayas de las que se alimenta el oso de anteojos
 

Bayas de achupalla
 
 


domingo, 8 de abril de 2018

Como cambiamos la verdad y la belleza por la comodidad y el placer

Una periodista, bastante boba, ha descubierto que cuando te expatrías pierdes casi el 100% de los amigos ¡Surprise! Pues claro. Estamos en una época en la que la comodidad y el placer están por encima de otros valores ¿No te habías dado cuenta? Este tipo de cambio en los valores sociales ya lo vislumbró A. Huxley en su novela Un mundo feliz.

Extracto de Un mundo feliz de A. Huxley:

"Nuestro Ford (se refiere aquí el autor a Henry Ford, el industrial automovilístico de Detroit) hizo por su propia cuenta una enormidad para modificar el énfasis de la verdad y la belleza hacia la comodidad y la felicidad. La producción masiva exigía ese cambio. La felicidad universal mantiene las ruedas girando constantemente; la belleza y la verdad no pueden.Y, por supuesto, cuando llegó a ocurrir que las masas tomaban poder político, entonces era la felicidad lo que contaba y no lo la belleza y la verdad. Sin embargo, pese a todo, la investigación científica aún era permitida. Las personas aún seguían hablando de la belleza y la verdad como si fueran bienes soberanos. Hasta el tiempo de la Guerra de los Nueve Años. Eso hizo que cambiaran de tono completamente. ¿De que sirven la belleza o la verdad o el conocimiento cuando las bombas de anthrax están brotando por todas partes? En ese momento la ciencia empezó a ser controlada por primera vez... Las personas estaban listas hasta para que les controlaran sus apetitos. Todo por una vida tranquila. Hemos seguido controlando las cosas desde entonces. No fue muy bueno para la verdad, por supuesto. Pero ha sido muy bueno para la felicidad. Uno no puede tener algo gratis. La felicidad se debe de pagar".

Una amiga que ha conocido muuuucha gente me dijo el otro día: la única persona a la que siento que le debo algo es a mi abuelita. A mi amiga la criarón su abuela y su abuelo. El padre nunca se ocupó y la madre se marchó con otro hombre dejándola al cuidado de sus abuelos. El abuelo se murió hace poco pero su abuela sigue viviendo en el lugar de siempre, en un pueblito en las faldas del Imbabura.

Se le debe algo a alguien que te ha cuidado y que ha creado un hogar, un territorio, un espacio al que volver. Un territorio donde siempre habrá un plato para ti y donde no sobres. Estoy seguro que su abuelita y su abuelo supieron crear ese espacio en donde se pertenece y no se sobra.

Sospecho que el haber sido despojados de un territorio, de un espacio al que pertenecer y en el que se encuentran las personas que han sido importantes en tu niñez y juventud forma parte de ese desposeimiento al que se ven abocado los consumidores de confort y placer.

Cuando era adolescente vi en una revista una fotografía que me irritó profundamente. Era un chico más o menos de mi edad en un sofa, con unos cascos Phillips, creo, y un platito con pastas de chocolate, disfrutando del sonido de alta fidelidad. La cara de comodidad y placer eran irritantes. La fotografía no nos mostraba a alguien activo tocando un instrumento, en compañía de otros músicos, nos mostraba a un consumidor satisfecho, solo, en su sofá, con los cascos, aislado del mundo. De un mundo que por no interactuar con él no le pertenecía. Por eso se le debe a una abuela, por cuidarte y porque interactúa con ese pueblo, con esa chacra, con esos árboles y cultivos. Una tierra provee de alimentos, da cobijo, da comunidad y arraigo.
El Imbabura. Foto: Jaime Giménez
Quizás, por haber tenido unos abuelos así, mi amiga tiene una sensibilidad por la verdad y la belleza.

martes, 3 de abril de 2018

Madres que se creen que sus hijos son solo suyos

Un fenómeno que se repite por doquier: madres que se creen que sus hijos son solo suyos y que no hay padres, no hay abuel@s... que alguien les diga que los hijos NO solo son de las madres por favor

Lo peor de todo es que cuando la hija mayor se da cuenta de que su madre está enfadada retira de manera despectiva la mano de su abuela. ¿Por qué reacciona así? porque detecta el enfado de su madre, una madre que ejerce de líder, y la niña, lo mismo que los adeptos de las sectas religiosas reacciona obedeciendo al líder.

El gesto con lo que la niña de 12 años aparta el brazo de su abuela con agresividad y menosprecio hacia una octogenaria, su abuela paterna. Paloma Rocasolano es la materna y no ha tenido ni el gesto de solidarizarse. A pesar del feo de su nieta Sofía vuelve a besarla para hacérsela suya pero ni así. La niña ya está perdida.

A la pobre de Juana Rivas le acaban de condenar a 5 años. Algo bastante injusto pero la ley es así. Hace dos años cuando estaba este tema en todas las televisiones, ya lo dije, tod@s est@s que están mediatizando este caso le están haciendo muy flaco favor a esta mujer a la que puedo entender perfectamente porque vivo en un país distinto en el que viven mis hijos. Ahora le caen 5 años, ojalá le den un indulto y para aquell@s que estuvieron haciendo campaña #juanaestaenmicasa que reflexionen un poquito. En 2019 la mayoría de las mujeres tienen claro que el niño o los niños son suyos. Así de claro. Hoy lo ha dicho una amiga que hemos ido a visitar con un hijo de un año. El niño es mío. El instinto de protección materno que es algo biológico y que en nuestra cultura hemos sacralizado en la figura de la virgen María se convierte en un derecho de facto. Los hijos son de las madres. Así hay que explicárselo a los varones cuando tienen o quieren tener un hijo: ¿Tienes claro que el hijo va a ser de la madre?. Todas las leyes, excepto la que dice que no lo puedes sacar del país en el que vive, van en esa dirección. De ahí el drama de de Juana Rivas.

Hay muchas feministas que dicen que la alienación parenteral no existe... Claro, existen las sectas pero la alienación no existe. Que se pasen por los siguientes documentales y luego me cuenten:
Personalmente he vivido situaciones semejantes en mi familia. Se de que hablo.

domingo, 1 de abril de 2018

La lección de la vaca

Una amiga me manda esto
Se que lo hace con la mejor intención. A veces necesitamos un revulsivo cuando nuestra vida está estancada. Sin embargo, después de escuchar la historia saco las siguientes conclusiones:

1.- Se habla de un hombre sabio ¿Por qué es sabio? ¿Qué méritos ha hecho para poder arrogarse esa condición de sabio? ¿Por qué el narrador asume de una manera tan infantil que ese hombre es sabio?

Muchos gurús ofrecen ser como padres para nosotros. Nos gusta tener padres porque eso nos descarga de la responsabilidad. Es bonito ser un niño

2.- El supuesto sabio es, sin lugar a dudas, un delincuente. Pero un delincuente bastante sádico. Escoge a la familia más pobre y acuchilla, sin su permiso y sin que se sepa que es él el autor, a su única vaca. Por lo visto, la familia, sin la vaca, se espabila y les va mejor en la vida. Pero, como en los adivinos que salen en televisión antes del sorteo de lotería de Navidad diciendo qué número va a tocar, si aciertan se convierten en celebridades, si fallan nadie se da cuenta, absorbidos como estamos por noticias que se superponen unas a las otras a cada minuto. ¿Y si a la familia sin la vaca les hubiese ido peor? entonces ya no se trataría de una parábola proveniente de un hombre de sabiduría sin par, se trataría de una fechoría sin culpable.

Cuando aceptamos en otros la voz de la sabiduría y el criterio de autoridad nos ponemos a nosotros mismos en una condición de indefensión. Es ahí donde ciertas personas con ciertas personalidades pueden operar como si de patógenos se tratase. Recomiendo ver la serie de televisión "Wild wild country"

Volcán Altar y Laguna Amarilla, Ecuador

El volcán Altar en el Ecuador era posiblemente la montaña más alta del mundo. Ocurrió que, lo mismo que le pasó al Mount Helen en Oregon en 1980, su cumbre colapsó y ahora en lo que era su caldera extinta podemos ver la Laguna Amarilla. En el año 2000 (y no en el 1994 como digo equivocadamente en el video) se produjo una caída del glaciar en la Laguna Amarilla que provocó un pequeño tsunami con trágicas consecuencias.
Para acceder a la laguna Amarilla, sita en el Volcán Altar en el Ecuador hay que contactar con la hacienda Releches porque el refugio de la laguna Amarilla pertenece a la hacienda (http://www.haciendareleche.com). Desde el parqueadero de la hacienda tardamos Jaime Jiménez y yo 4 horas. Desde el refugio hasta la laguna Amarilla hora y media. Importante llevar botas de caucho, poncho de aguas y pantalones sintéticos.

Algunas fotos de mi compañero y amigo Jaime Jiménez: