lunes, 16 de febrero de 2026

La dictadura de la minoría intolerante

Taleb plantea una idea sorprendente: en muchas sociedades, no manda la mayoría, sino una minoría muy pequeña… siempre que esa minoría sea inflexible. No se trata de poder político ni de violencia, sino de asimetrías en la toma de decisiones. Una minoría que no cede jamás puede terminar imponiendo sus preferencias a una mayoría que sí está dispuesta a ceder.

Si una persona solo come comida halal y los demás no tienen problema en comer halal, entonces toda la comida servida será halal, incluso si solo una persona lo exige porque es más fácil para la mayoría adaptarse que obligar a la minoría a renunciar a su regla estricta.

Este tipo de situaciones se repite en muchos ámbitos: alimentación, normas sociales, lenguaje, regulaciones, productos comerciales, etc. La clave es la asimetría. Para la minoría intolerante, ceder es imposible o inaceptable. Para la mayoría flexible, ceder es barato o irrelevante. Resultado: La opción preferida por la minoría se convierte en la opción por defecto para todos.

Si no se entiende este mecanismo, se corre el riesgo de que decisiones colectivas importantes queden secuestradas por grupos muy pequeños.

Es muy curioso que la intolerancia esté en relación con la posibilidad de crecer, de expandirse. Pero ¿Qué ocurre cuando ya hemos ocupado todo el espacio?

La dictadura de la mayoría intolerante

Obviamente, para que esa dictadura tenga sentido en su intolerancia debe de perseguir con saña al disidente que atente contra su integridad. Al mismo tiempo, bajo su paraguas, empiezan a surgir organizaciones que aunque no atenten contra la integridad del conjunto si empiezan a reclamar parte del espacio para ellas mismas. Existe una gran variabilidad, pero bajo el manto de una organización única. Con el paso del tiempo, al perder la capacidad de luchar por el espacio, esa organización única empieza a no ser capaz de perseguir con saña a quien atente contra su integridad. ¿Puede ser este el mecanismo que condenó a la irrelevancia al Imperio Chino? ¿O qué explique la pérdida de capacidad de reacción de la Iglesia Católica frente al protestantismo?


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