Taleb plantea una idea sorprendente: en muchas sociedades, no manda la mayoría, sino una minoría muy pequeña… siempre que esa minoría sea inflexible. No se trata de poder político ni de violencia, sino de asimetrías en la toma de decisiones. Una minoría que no cede jamás puede terminar imponiendo sus preferencias a una mayoría que sí está dispuesta a ceder.
Si una persona solo come comida halal y los demás no tienen problema en comer halal, entonces toda la comida servida será halal, incluso si solo una persona lo exige porque es más fácil para la mayoría adaptarse que obligar a la minoría a renunciar a su regla estricta.
Este tipo de situaciones se repite en muchos ámbitos: alimentación, normas sociales, lenguaje, regulaciones, productos comerciales, etc. La clave es la asimetría. Para la minoría intolerante, ceder es imposible o inaceptable. Para la mayoría flexible, ceder es barato o irrelevante. Resultado: La opción preferida por la minoría se convierte en la opción por defecto para todos.
Si no se entiende este mecanismo, se corre el riesgo de que decisiones colectivas importantes queden secuestradas por grupos muy pequeños.

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