viernes, 20 de diciembre de 2024

Científicos regulatorios

Con la revolución industrial y la posibilidad de producir medicamentos y antisépticos en grandes cantidades, la humanidad se encontró con el problema de qué hacer con la acumulación de estos deshechos. Los desechos pueden contaminar el aire, el suelo, el agua. Los ríos tienen la particularidad de que, por su estructura en árbol, van concentrando aguas abajo los contaminantes. De esta manera, en su desembocadura, tanto en el mar como en otro río, podemos medir la contaminación que se ha producido en su cuenca. 

Los ríos de "aguas medicinales"

Fig. 1. Encuentro del río Jarama con el Tajo. El Jarama que recibe las aguas del río Manzanares, el río de Madrid, una ciudad de 7 millones de habitantes. El río Tajo es el más largo de la península ibérica. Fuente: Cátedra del Tajo

El río Manzanares es el río más contaminado por fármacos de Europa. El caudal del río madrileño ha sido objeto de mofa durante siglos. “Manzanares, Manzanares, arroyo aprendiz de río”, bromeó ya el escritor Francisco de Quevedo, fallecido en 1645. El archienemigo de Francisco de Quevedo, el poeta Luis de Góngora también bromeaba en el siglo XVII con la posibilidad de “que los orines den salud al río”.“ El sistema de depuración de las aguas de Madrid es similar a cualquier otro de Europa. Y en la ciudad no se ha demostrado que se consuman más medicamentos. El problema es que el Manzanares tiene un caudal muy reducido. En determinadas épocas del año, la mayor parte del caudal del Manzanares son aguas residuales de Madrid procesadas en varias depuradoras. Como dijo el gran humorista, el Roto: "El río lleva ansiolíticos, sulfamidas, antibióticos y esteroides ¡Son aguas medicinales!.

Los ríos profundos

Los ríos profundos una novela del escritor peruano José María Arguedas. El título de la obra alude a la profundidad de los ríos andinos, que nacen en la cima de la cordillera de los Andes. El río más contaminado de América se encuentra el La Paz, Bolivia. Las precipitaciones regulares, en esta zona andina, van erosionando la falda de los volcanes, formando cascadas, acentuando quebradas, discurriendo en ríos profundos. Ríos que no se ven y que reciben las aguas servidas de una ciudad de 800.000 almas. Esos ríos contaminados están ocultos por que son ríos profundos, como hace notar el escritor peruano Arguedas. Por ese motivo, nadie se preocupa que sean como alcantarillas al aire libre.

El río Machángara de Quito no está en la lista, pero me atrevería a decir que debe de andar por el mismo nivel que el río de La Paz. En 2024, el Machángara ha ganado un juicio y ha sido declarado "sujeto de derechos". Esperemos que ser "sujeto de derechos" lo saque del estado de invisibilidad al que lo ha condenado las quebradas por las que transcurre.

¿Quién contamina paga?

El principio de «quien contamina paga» fue introducido en 1972 por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). Según dicho principio, quien contamina debería sufragar los gastos de la ejecución de las medidas de prevención y control de la contaminación impuestas por las autoridades públicas, para garantizar que el medio ambiente se encuentre en un estado aceptable.

Estudios impulsados por la Comisión Europea estiman que un 92% de los microcontaminantes presentes en las aguas residuales urbanas proviene de productos generados por los sectores farmacéutico y de cosmética e higiene personal. La Unión Europea se ha propuesto ahora reducir la presencia en ellos y en los demás espacios donde acaban las aguas residuales de los llamados “microcontaminantes”, sustancias con efectos negativos sobre los organismos vivos incluso a concentraciones muy bajas. Por ello, se ha introducido en la nueva legislación la obligación de que ambos sectores financien al menos el 80% del coste de eliminación de estas sustancias.

La medida es una de las más destacadas de la revisión de la Directiva sobre Tratamiento de Aguas Residuales Urbanas, un ambicioso paquete de avances que introducirá novedosos —y costosos— procesos como los llamados “tratamientos cuaternarios”, que emplean tecnologías de oxidación avanzada mediante ozono, carbón activo y nuevas membranas. El objetivo es reducir en más del 80% los compuestos vertidos al medio ambiente, un cambio legislativo que ha entrado en vigor este enero y que ahora los países tienen 30 meses para trasponer a las legislaciones nacionales. 

Oposición de los sectores afectados por la regulación

Cualquier regulación que implique que alguien pague va a tener oposición de las industrias implicadas. Si esta regulación ocurre en un país con separación de poderes, los afectados van a reclamar los estudios que avalen la contaminación que se les achaca. Si, además, se plantea pagar por tonelada de contaminante, los abogados de las industrias van a exigir pruebas de cuánto y dónde aparece la contaminación. Estas pruebas serán sometidas a escrutinio por consultores contratados para que emitan un veredicto técnico en el que sustentar la defensa de los derechos de los "presuntos contaminadores".

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Las quejas suelen ser que la UE “impone nuevos costes a la industria farmacéutica que produce medicamentos biotecnológicos en Europa, lo cual la hará menos competitiva frente a otras regiones del mundo”, o que "la errónea atribución de una responsabilidad desproporcionada [del sector que sea] en la posible contaminación del agua residual urbana...”, o que "las aguas a tratar proceden de múltiples actividades". También se hacer referencia este argumento compasivo: "pueden suponer una carga inasumible para el sector y poner en riesgo la disponibilidad de medicamentos esenciales en el mercado europeo".

Por estos motivos se suele pedir que la Comisión Europea, como responsable último de esas regulaciones, publique la lista de sustancias contaminantes fundamentada en rigurosos criterios científicos, lo que permitirá identificar a los contribuyentes y será la base para aplicar correctamente el principio de ‘quien contamina paga”

Rigurosos criterios científicos

La ciencia es un método de adquisición de conocimiento mediante la observación y el razonamiento. Con el desarrollo de la química industrial, casos como el DDT o la talidomida, generaron la necesidad de regular el uso de sustancias biocidas o medicamentosas por sus efectos inesperados. De esa manera, algunos científicos empezaron a trabajar en regulación. ¿Qué, cómo y cuándo utilizar determinadas sustancias? fue la pregunta. Se enfrentaron a los problemas de validar distintos métodos analíticos. Con el tiempo, esos mismos científicos se dieron cuenta de que incluso el aparato de medición podía distorsionar las medidas de muestras similares. Por eso hubo que acompañar los estudios con repeticiones de los experimentos y una estadística robusta para hacerlos comparables. 

Al exponerse a nuevos escenarios y nuevas moléculas y su interacción con el medio ambiente y los seres humanos, el conocimiento científico se ha expandido a nuevas áreas. 

Fig. 2. La emisión de sustancias bioactivas al medioambiente generan picos de concentración. Este escenario es ideal para la selección de mutantes resistentes a esos productos.

Dado la gran cantidad de nuevas moléculas que entran en los mercados, muchas veces hay que estudiar su potencial peligro, o las emisiones al medioambiente, como es el caso del programa EUSES. La Agencia Europea de Químicos (ECHA) tiene catalogados todos los escenarios de emisión en los que trabajan. De esa manera, se trata de proteger a los ciudadanos europeos, no solo de las concentraciones nocivas de productos químicos y biocidas, sino también prevenir su concentración en el medio ambiente.

Una reflexión como conclusión

Regular implica también una reflexión profunda sobre el modelo que queremos seguir como sociedad. Esto va a influir a cómo hacemos y cómo aplicamos las reglas. Por ejemplo, en EEUU en principio te permiten utilizar la molécula pero tu te haces responsable de los posibles daños que pueda originar. En Europa, los científicos y burócratas, evalúan y deciden si autorizan o no su uso industrial y comercial. Dicho de otra manera, como padre tienes que tomar una decisión cuando tus hijos quieren subir a un árbol: les dejas o se lo prohíbes. Si les prohíbes, y te hacen caso, disminuyes la probabilidad de que se caigan y se muera o te quede un niño tonto. Si les dejas, puede que no se caigan y ganen una increíble confianza en si mismos. Este ejemplo del niño y el árbol se suele escuchar en las charlas sobre innovación. Con él intentan explicar que sin riesgo no hay progreso ni innovación. Hay otro aspecto interesante que quiero subrayar aquí y es el concepto de libertad y responsabilidad individual. Cuando como sociedad no fomentamos estos valores acabamos implantando en cada uno de nosotros el algoritmo de "quien obedece no se equivoca". Una sociedad en la que la obediencia es el valor más importante.

Solamente en libertad se puede cumplir con el deber

Toda persona con sed necesita su vaso de agua. El que no bebe... se muere. Por lo tanto, el agua puede tener un coste de depuración y de distribución, pero no puede ser un bien sometido a las leyes de mercado, es decir, no se le puede negar el agua al sediento. Existe una obligación moral que antecede y que está por encima de las leyes del mercado. 

En su libro "El conflicto de las facultades" Kant , propone que, la moral y la ética nace de la libertad; porque solamente en libertad se puede cumplir con el deber, que nace del derecho. Solamente, en libertad, en autonomía, el hombre es capaz de comprometerse. Esto tiene validez atemporal y aespacial y por ello es universal. Las universidades históricas y modernas, para producir conocimiento, deben basarse en esta premisa fundamental de la autonomía como derecho universal para reproducir incesantemente el saber. El científico regulatorio tiene que compartir esos principios.

El sentido de este post no es el otro que subrayar los beneficios de la regulación como una tecnología de cooperación entre países, instituciones y ciudadanos. Como toda tecnología debe de estar sujeta a revisión y mejora. Como empresa colectiva debe de ser administrada por personas. Cuando un político, debido a las necesidades ya discutidas, quiere establecer una regulación en donde antes no la había, lo primero que se crea es una estructura administrativa. Esta estructura se arroga todo el poder. Por ese motivo, las sociedades avanzadas crean modelos administrativos que evitan que el poder lamine las iniciativas individuales. Los grandes beneficios que han proporcionado los antimicrobianos y los biocidas son una conquista de la humanidad que no debemos dejar malograr por su mal uso. Asimismo, los problemas asociados con la contaminación de nuestro medio, la selección de microorganismos resistentes crean unos problemas que antes no existían. La regulación, mediante leyes que impliquen sanciones, y la creación de instituciones que supervisen y las hagan cumplir, son parte indisoluble de los beneficios que nos han procurado. 

Referencia

Wilkinson JL et al. Pharmaceutical pollution of the world's rivers. Proc Natl Acad Sci U S A. 2022 119(8):e2113947119. doi: 10.1073/pnas.2113947119

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